La Selección Mexicana está a punto de iniciar una nueva aventura mundialista. Como uno de los países anfitriones de la Copa Mundial de la FIFA 2026, el Tricolor enfrentará un torneo cargado de expectativas, ilusión y presión por parte de millones de aficionados que sueñan con ver al equipo realizar la mejor actuación de su historia.
A lo largo de las últimas décadas, el camino de México hacia la Copa del Mundo ha sido muy diferente en cada edición. Algunas veces llegó como una de las selecciones más sólidas de Concacaf, mientras que en otras tuvo que sufrir hasta los últimos momentos para conseguir su clasificación. Ahora, con el boleto asegurado por ser anfitrión, el panorama es distinto, pero las exigencias son mayores que nunca.
Para Alemania 2006, México vivía uno de los procesos más estables de su historia reciente bajo el mando de Ricardo La Volpe. El estratega argentino logró consolidar una idea futbolística clara y reunir una generación que combinaba experiencia y talento. Jugadores como Rafael Márquez, Pavel Pardo, Jared Borgetti y Oswaldo Sánchez llegaron al torneo con altas expectativas. El equipo avanzó a los octavos de final, pero fue eliminado por Argentina en tiempo extra gracias a un memorable gol de Maxi Rodríguez.
Cuatro años después, rumbo a Sudáfrica 2010, la historia fue muy diferente. El proceso estuvo marcado por la incertidumbre tras los malos resultados obtenidos con Sven-Göran Eriksson. Ante el riesgo de comprometer la clasificación, la Federación Mexicana recurrió nuevamente a Javier Aguirre, quien logró enderezar el rumbo y asegurar el boleto mundialista. En el torneo, México firmó actuaciones destacadas, incluyendo una victoria sobre Francia, aunque volvió a despedirse en octavos de final tras caer nuevamente ante Argentina.
Brasil 2014 representó uno de los momentos más dramáticos en la historia reciente del Tri. México estuvo al borde de la eliminación durante las eliminatorias y necesitó una combinación de resultados para mantenerse con vida. Tras los pasos de José Manuel de la Torre y Víctor Manuel Vucetich por el banquillo, Miguel Herrera tomó el control y logró clasificar al equipo mediante el repechaje frente a Nueva Zelanda. En la Copa del Mundo, el Tricolor recuperó identidad y protagonizó una destacada fase de grupos, pero nuevamente se quedó en octavos de final tras la dolorosa derrota ante Países Bajos.
Para Rusia 2018, el panorama era mucho más alentador. Bajo la dirección de Juan Carlos Osorio, México realizó una eliminatoria sólida y consiguió su clasificación con anticipación. El momento más recordado de aquel Mundial llegó el 17 de junio, cuando Hirving Lozano marcó el gol que le dio al Tri una histórica victoria sobre Alemania, entonces campeona del mundo. El resultado provocó una auténtica euforia entre la afición, aunque el sueño terminó otra vez en octavos de final frente a Brasil.
Qatar 2022 marcó un punto de inflexión. A pesar de lograr su clasificación, el equipo dirigido por Gerardo Martino llegó al torneo rodeado de dudas por su rendimiento. Los temores terminaron confirmándose en la fase de grupos. México empató con Polonia, perdió ante Argentina y derrotó a Arabia Saudita, pero no le alcanzó para avanzar debido a la diferencia de goles. Fue la primera vez desde Argentina 1978 que la Selección Mexicana quedó eliminada en la primera ronda de una Copa del Mundo.
Ahora, el Mundial 2026 presenta un escenario completamente distinto. México no tuvo que disputar eliminatorias gracias a su condición de anfitrión junto a Estados Unidos y Canadá. Esto permitió que Javier Aguirre enfocara el proceso en la preparación del plantel, la consolidación de una idea de juego y el desarrollo de una generación que mezcla experiencia y juventud.
Además del respaldo de su afición, el Tricolor tendrá la oportunidad de disputar varios encuentros en territorio mexicano, un factor que podría convertirse en una ventaja importante durante el torneo. La presión será enorme, pero también la ilusión de escribir una nueva página en la historia del fútbol nacional.
A pocos días del debut mundialista, la gran pregunta vuelve a estar presente entre los aficionados mexicanos: ¿será esta la generación capaz de romper la barrera de los octavos de final y alcanzar por fin el anhelado quinto partido? La respuesta comenzará a escribirse en casa, en una Copa del Mundo que podría convertirse en la más importante para la Selección Mexicana.