La convocatoria de la Selección Mexicana para la Copa Mundial de la FIFA 2026 dejó varias decisiones que generaron debate, pero también un dato histórico que marca un antes y un después en la gestión de Javier Aguirre. Por primera vez en la historia de los Mundiales disputados bajo el mando del estratega mexicano, el Tri contará con dos futbolistas naturalizados dentro de la misma lista mundialista.
Las inclusiones de Julián Quiñones y Álvaro Fidalgo representan una nueva etapa en la política de selección del conjunto nacional y consolidan una tendencia que ha acompañado al “Vasco” a lo largo de sus distintas etapas al frente del combinado mexicano.
La relación de Javier Aguirre con los futbolistas naturalizados en Copas del Mundo se remonta a Corea-Japón 2002. En aquella edición, el técnico sorprendió al incluir al mediocampista argentino Gabriel Caballero, quien se convirtió en el primer jugador nacido fuera de México en disputar un Mundial bajo sus órdenes.
Caballero participó en los tres encuentros de la fase de grupos y formó parte de una selección que logró avanzar a los octavos de final.
Ocho años más tarde, durante el Mundial de Sudáfrica 2010, Aguirre volvió a confiar en un futbolista naturalizado. En aquella ocasión el elegido fue Guillermo Franco, delantero argentino que se había convertido en una pieza habitual dentro del proceso mundialista.
Franco disputó los cuatro encuentros que jugó México en el torneo y fue uno de los nombres más discutidos durante aquella convocatoria debido a la competencia existente en la delantera nacional.
Para el Mundial 2026, Javier Aguirre elevó esa cifra a un nivel sin precedentes al convocar simultáneamente a Julián Quiñones y Álvaro Fidalgo.
El caso de Quiñones parece indiscutible desde el punto de vista deportivo. El delantero nacido en Colombia llega al Mundial después de protagonizar una temporada extraordinaria con Al Qadsiah en Arabia Saudita, donde conquistó el campeonato de goleo tras registrar 33 anotaciones en 31 partidos.
Su capacidad para jugar por todo el frente de ataque, además de su potencia física y eficacia frente al arco, lo han convertido en una de las principales armas ofensivas del Tri.
Por su parte, Álvaro Fidalgo terminó por consolidar su candidatura gracias a la regularidad mostrada durante los últimos años. Tras convertirse en referente del América, el mediocampista español dio el salto al futbol europeo con el Real Betis, donde continuó exhibiendo la visión de juego, inteligencia táctica y capacidad de generación que lo llevaron a ser considerado por el cuerpo técnico nacional.
La presencia de Quiñones y Fidalgo convierte a México 2026 en el Mundial con más futbolistas naturalizados convocados por Javier Aguirre. En sus anteriores experiencias mundialistas, el entrenador había apostado por un solo jugador nacido fuera del país; ahora serán dos quienes buscarán aportar su talento en la búsqueda de una actuación histórica.
Con ello, la lista de naturalizados utilizados por Aguirre en Copas del Mundo queda integrada por Gabriel Caballero, Guillermo Franco, Julián Quiñones y Álvaro Fidalgo, nombres que reflejan la evolución de una postura que durante años ha generado opiniones divididas entre aficionados y especialistas.
Más allá del debate, el mensaje del cuerpo técnico parece claro: la nacionalidad de origen ha pasado a un segundo plano frente al rendimiento, la calidad y la capacidad de competir al máximo nivel en el escenario más importante del futbol mundial.