Los problemas legales vuelven a complicar la carrera de Rashee Rice. El receptor de los Kansas City Chiefs deberá cumplir una condena de 30 días en prisión luego de violar las condiciones de su libertad condicional tras dar positivo por consumo de marihuana.
La decisión fue confirmada por autoridades del estado de Texas y forma parte del acuerdo judicial relacionado con el accidente automovilístico que protagonizó en marzo de 2024 en una autopista de Dallas.
Rice ya había aceptado su responsabilidad el año pasado al declararse culpable de cargos por lesiones corporales graves derivadas de una carrera ilegal y conducción temeraria.
Como parte del acuerdo alcanzado en aquel momento, el jugador recibió cinco años de libertad condicional diferida, además de una sentencia de 30 días en prisión que quedaba sujeta al cumplimiento de las condiciones establecidas por la justicia.
Sin embargo, tras violar esos términos al dar positivo por marihuana, las autoridades ordenaron que el jugador cumpla ahora la condena de cárcel originalmente incluida en el acuerdo.
El caso vuelve a poner al receptor bajo los reflectores luego del grave accidente ocurrido en Dallas, cuando conducía un Lamborghini Urus a más de 190 kilómetros por hora realizando maniobras agresivas entre el tráfico.
Según la investigación, Rice impactó varios vehículos y posteriormente abandonó la escena del accidente sin auxiliar a las personas lesionadas.
El incidente ya le había costado consecuencias deportivas importantes. La NFL lo suspendió durante seis partidos por violar la política de conducta personal de la liga, además de perder tiempo la temporada pasada debido a una lesión de rodilla.
Ahora, esta nueva sanción podría afectar nuevamente su preparación rumbo a la próxima campaña, ya que coincidiría con parte de las actividades organizadas y minicamps de pretemporada de los Chiefs.
Hasta el momento, Kansas City evitó pronunciarse sobre el caso y la NFL únicamente confirmó que está enterada de la situación, sin ofrecer más comentarios.
Rice, de 26 años, fue una pieza importante para los Chiefs durante la temporada en la que conquistaron el Super Bowl, aunque su carrera continúa marcada por problemas fuera del terreno de juego.