En una batalla donde no se guardó absolutamente nada, Cruz Azul demostró su pegada y jerarquía al imponerse 2-1 a las Chivas, saliendo vivo del asedio rojiblanco en los minutos finales.
El juego comenzó con las emociones a tope. Apenas al minuto 5, Jeremy Márquez encendió el partido con un potente disparo de larga distancia que le dobló las manos a Oscar Whalley para el 1-0 celeste. Sin embargo, el Rebaño contestó de inmediato; al minuto 7, Omar Govea sacó un zapatazo lejano que techó a Kevin Mier tras un bote complicado, devolviendo la paridad y la locura al Akron de forma tempranera.
El trámite se equilibró con Whalley y Mier convirtiéndose en figuras al desactivar los intentos de Ebere y Marín, respectivamente. Fue hasta el minuto 66 cuando se rompió el empate: el argentino Agustín Palavecino se animó a disparar desde afuera del área y, para mala fortuna tapatía, el balón fue desviado por el defensor Diego Campillo, dejando sin posibilidades a su propio arquero para el 2-1 definitivo.
Herido en el orgullo, el Guadalajara, comandado en el banquillo por Gabriel Milito, se volcó con todo al ataque arropado por su afición. Kevin Mier se vistió de héroe con una atajada espectacular a mano cambiada tras un misil del "Cotorro" González, y la fortuna le sonrió a la Máquina al 84', cuando el recién ingresado Sergio Aguayo falló una oportunidad increíble completamente solo en el área chica.
La tensión se desbordó en el banquillo rojiblanco en los últimos compases, costándole la tarjeta roja al auxiliar Leandro Ávila por reclamos desmedidos, mientras Joel Huiqui quemaba sus últimas naves en la zaga celeste para amarrar un resultado que pone a Cruz Azul en la Gran Final del futbol mexicano.