La temporada de Minnesota Timberwolves terminó con muchas preguntas después de caer ante los San Antonio Spurs en los playoffs, y una de las principales conclusiones dentro del equipo gira alrededor de la salud física de Anthony Edwards.
La estrella de Minnesota reconoció tras la eliminación que las lesiones terminaron pasando factura en el momento más importante del año. Edwards destacó especialmente la ausencia de Donte DiVincenzo, quien sufrió una rotura del tendón de Aquiles durante la primera ronda y dejó un vacío importante en ambos lados de la cancha.
El escolta aseguró que DiVincenzo era fundamental para abrir espacios ofensivos y castigar las dobles marcas que constantemente recibió durante la serie contra San Antonio. La baja del tirador cambió completamente la dinámica ofensiva de los Timberwolves y aumentó la presión sobre Edwards.
Además, el propio Anthony también tuvo que lidiar con problemas físicos durante la postemporada. Después de sufrir una hiperextensión y contusión ósea en la rodilla izquierda, regresó antes de tiempo para disputar la segunda ronda, aunque nunca pudo recuperar del todo su explosividad habitual. A eso se sumaron molestias persistentes en la rodilla derecha que arrastró durante gran parte de la campaña.
Pensando en el futuro, Edwards dejó claro que su prioridad en la próxima offseason será enfocarse en el fortalecimiento físico y el cuidado de su cuerpo, especialmente en zonas clave como rodillas, tobillos y caderas. El jugador, que cumplirá 25 años en agosto, admitió que esta temporada fue una llamada de atención sobre la exigencia física de la NBA.
El entrenador Chris Finch también señaló que la experiencia podría representar un cambio importante en la madurez de Edwards, tanto en lo físico como en lo mental, considerando que Minnesota necesita una versión más consistente de su líder para aspirar seriamente al campeonato.
Otro de los temas que quedó expuesto durante la eliminación fue la irregularidad emocional del equipo. Tanto Finch como jugadores como Naz Reid y Mike Conley coincidieron en que el grupo aún tiene problemas para mantener estabilidad mental durante momentos complicados de los partidos.
Conley, quien terminó perdiendo protagonismo tras la decisión de darle más responsabilidad ofensiva a Edwards y colocar a DiVincenzo como titular, aseguró que todavía desea continuar jugando al menos una o dos temporadas más, pese a convertirse en agente libre al finalizar la campaña.
Minnesota cerró otro año competitivo, pero la sensación dentro de la organización es que el equipo todavía no logra encontrar el equilibrio necesario para dar el salto definitivo hacia el campeonato.