El Club América vivió un Clausura 2026 muy lejos de las expectativas. Las Águilas quedaron eliminadas en Cuartos de Final frente a Pumas y también fracasaron en la Concacaf Champions Cup tras caer ante Nashville SC.
Gran parte de la ilusión del proyecto encabezado por André Jardine estaba puesta en tres futbolistas brasileños que llegaron como apuestas personales del entrenador: Raphael Veiga, Rodrigo Dourado y Vinicius Lima. Sin embargo, ninguno logró consolidarse en Coapa.
Veiga arribó procedente de Palmeiras con etiqueta de figura y como uno de los fichajes más mediáticos del torneo. Aunque inició como titular habitual, poco a poco perdió protagonismo dentro del esquema azulcrema. Entre Liga MX y Concachampions disputó 20 partidos, pero únicamente registró tres goles y tres asistencias, números muy discretos para el rol que se esperaba de él.
El caso de Dourado también terminó lejos de lo proyectado. Jardine insistió en su llegada por la confianza que le tenía desde procesos anteriores, incluso desde su paso por Atlético de San Luis. El mediocampista comenzó el semestre siendo importante en la contención, aunque con el paso de las jornadas perdió regularidad y terminó relegado en la rotación. Cerró el torneo con apenas un gol y una asistencia.
Por su parte, Vinicius Lima fue el refuerzo con menor impacto. El atacante apenas superó los 400 minutos disputados en el semestre y nunca consiguió hacerse un lugar fijo en la ofensiva azulcrema. Sus números reflejaron esa falta de protagonismo: un gol y una asistencia en cerca de 16 apariciones.
La baja producción de los tres brasileños terminó siendo uno de los factores que marcaron el semestre del América, un equipo que nunca logró encontrar regularidad ofensiva y que cerró el torneo entre críticas y dudas sobre la continuidad del proyecto de Jardine rumbo al Apertura 2026.