Oleksandr Usyk está decidido a hacer algo de “ruido” antes de retirarse del boxeo profesional, y por eso aceptó uno de los retos más llamativos de su carrera: enfrentarse al campeón de kickboxing Rico Verhoeven el próximo 23 de mayo en Egipto.
El campeón mundial unificado de peso pesado explicó que, aunque entiende el atractivo mediático de peleas como las de Jake Paul frente a figuras del boxeo, no contempla enfrentarlo próximamente debido a la relación amistosa que mantienen actualmente.
Usyk considera que este tipo de eventos ayudan a atraer nuevas audiencias al boxeo y a los deportes de combate. Para él, el deporte moderno también funciona como espectáculo.
“Todo lo que ocurre en el mundo de hoy es un espectáculo, todo es como una película. Y nosotros simplemente somos actores en esa película”.
Con marca invicta de 24 victorias y 15 nocauts, el ucraniano de 39 años adelantó que planea disputar únicamente tres peleas más antes de cerrar su carrera, incluyendo un posible último combate ante Tyson Fury, rival al que ya derrotó en dos ocasiones.
Antes de eso, defenderá su título frente a Verhoeven en las Pirámides de Guiza. El neerlandés, considerado una leyenda del kickboxing, llega con un historial de 66 victorias y 21 nocauts en esa disciplina, aunque apenas cuenta con una pelea profesional de boxeo.
A pesar de las críticas por no enfrentar a un contendiente tradicional del boxeo, Usyk defendió la decisión y aseguró que se trata de una pelea atractiva para los aficionados.
“Rico es el campeón mundial absoluto en kickboxing y yo lo soy en boxeo. Para los aficionados, eso no está mal”.
El campeón también reveló que ha incorporado entrenamiento cognitivo a su preparación, utilizando ejercicios mentales y dinámicas de idiomas para acelerar su capacidad de reacción dentro del ring.
“Boxeo no es ajedrez: ahí dentro tienes que pensar rápido”.