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El Tri: Crónica de un autogol anunciado y el ridículo de los pantalones largos

Plano Deportivo | 07 Mayo 2026 | 16:14

El futbol mexicano es ese extraño laboratorio donde se espera obtener resultados distintos aplicando con una terquedad casi patológica, las mismas fórmulas fallidas de hace treinta años.

La última semana ha sido un recordatorio brutal de que, en la estructura de nuestro balompié, el desaseo, las ocurrencias y la improvisación son los únicos titulares indiscutibles.

Javier Aguirre y una cúpula directiva que parece gestionar el deporte desde el desconocimiento técnico han desempolvado el viejo y oxidado libreto de las concentraciones kilométricas. Venden un encierro de 40 días como el plan maestro para el Mundial de 2026, ignorando deliberadamente la evidencia histórica, desde 1986, estas prisiones deportivas no han servido para nada.

México lleva siete mundiales estancado en la intrascendencia de los Octavos de Final y viene de un fracaso estrepitoso en Qatar donde ni siquiera se pasó de la Fase de Grupos.

¿De verdad creen que el aislamiento es la solución cuando el problema es estructural y de calidad competitiva?

Mikel Arriola y el arte de la incongruencia

La crisis estalló donde siempre, en la falta de autoridad y el favoritismo. Mikel Arriola, en un despliegue de gestión selectiva, permitió que el Toluca utilizara a Alexis Vega y Jesús Gallardo para la Concacaf, rompiendo el pacto de apoyo total que tanto pregonan.

La reacción de Amaury Vergara fue la única lógica en un ecosistema tan viciado. Si las reglas son de chicle y se estiran según el cliente, el acuerdo se rompe.

El dueño de Chivas puso el grito en el cielo con justa razón al ver que su equipo, el que más jugadores aporta, era el único que cumplía a rajatabla mientras otros recibían dispensas bajo la mesa.

El jugador como mercancía

Lo más lamentable de este sainete es el trato hacia el futbolista, los seleccionados de Chivas y Toluca fueron tratados como maletas en banda de aeropuerto, yendo y viniendo según el humor de los pantalones largos.

"Estamos todos en el mismo barco", dicen. Pero la realidad es que el barco está a la deriva, capitaneado por intereses comerciales y parches temporales que intentan tapar un boquete del tamaño del Estadio Azteca.

Mientras en el mundo el futbol se profesionaliza desde la gestión de calendarios y el respeto a las instituciones, en México seguimos apostando por la retórica barata y el ahí se va" Si el camino al 2026 empieza con este nivel de desorden, que nadie se sorprenda cuando el destino sea el mismo de siempre, la decepción.

Valores y niñez, el único juego limpio que salva al futbol

 

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