El paso de Lewis Hamilton por el Gran Premio de Miami dejó más dudas que certezas en su etapa con Ferrari. Aunque una sanción a Charles Leclerc lo colocó por delante en la clasificación final, la realidad en pista fue muy distinta.
El británico nunca encontró ritmo durante el fin de semana y volvió a verse claramente superado por su compañero, quien sí se mantiene competitivo en la lucha por podios. Hamilton, en cambio, tuvo que conformarse con pelear en la zona media, lejos de los puestos protagonistas.
La carrera en Miami fue especialmente complicada. Desde el inicio quedó atrapado en tráfico, sin capacidad de remontar, mientras Ferrari volvía a mostrar inconsistencias estratégicas. Sin velocidad ni respuestas, el siete veces campeón del mundo firmó una de sus actuaciones más discretas de la temporada.
El contraste con el arranque del año es evidente. Tras conseguir un podio en sus primeras carreras con la escudería italiana, su rendimiento ha ido en caída, acumulando resultados que lo alejan cada vez más de los líderes.
La situación comienza a generar cuestionamientos sobre su fichaje y su futuro. Sin victorias hasta ahora y con un rendimiento irregular, Hamilton enfrenta presión tanto dentro del equipo como en el paddock. Con su contrato próximo a finalizar, las dudas sobre una posible renovación o incluso un retiro empiezan a tomar fuerza.