A menos de 40 días del arranque de la Copa Mundial de la FIFA 2026, Grupo Ollamani tuvo que asumir un fuerte costo económico para cumplir con los lineamientos de la FIFA y resolver el conflicto con los propietarios de palcos del Estadio Azteca, actualmente conocido por motivos comerciales como Estadio Banorte.
La empresa, también propietaria del Club América, desembolsará 62.4 millones de dólares (alrededor de mil millones de pesos) para garantizar que los dueños de palcos y plateas puedan acceder sin costo a los partidos del Mundial.
El conflicto legal, que se extendió por más de un año, se originó en contratos firmados desde la década de los sesenta, cuando se vendieron estos espacios con derechos de uso por 99 años para cualquier evento en el inmueble. Aunque estos derechos fueron respetados en los Mundiales de 1970 y 1986, la FIFA exigía en esta edición el control total del estadio, lo que generó un choque directo con los propietarios.
Tras un fallo a favor de los palcohabientes, Ollamani tuvo que cubrir el valor de aproximadamente 15 mil asientos para liberar su uso durante el torneo. Este pago deberá completarse antes del 20 de mayo, según reportes financieros.
Además, la empresa ya había realizado una fuerte inversión en la remodelación del estadio, apoyada por un acuerdo de patrocinio con Banorte.
Como parte del acuerdo avalado por la Profeco, los propietarios podrán asistir sin costo a los cinco partidos mundialistas que se disputarán en el recinto, incluido el juego inaugural. Sin embargo, deberán acatar las reglas de operación de la FIFA dentro del estadio.
Mientras tanto, el resto de los aficionados enfrenta precios elevados en la reventa, donde las entradas para la inauguración ya alcanzan cifras que van desde los 123 mil hasta más de un millón de pesos en zonas exclusivas.