La Liguilla del fútbol mexicano nunca decepciona a quienes buscan drama, y los juegos de ida de estos Cuartos de Final han sido un recordatorio de por qué este torneo es capaz de borrar en 90 minutos lo que se construyó en 17 jornadas. Tras un fin de semana de intensidad pura, el panorama para las vueltas oscila entre la autoridad de unos y la milagrosa resiliencia de otros.
Tigres y Cruz Azul: Candidatos con colmillo
En el "Volcán", los Tigres dieron una cátedra de cómo jugar fases finales, el 3-1 sobre unas Chivas que lucieron extraviadas sin sus seleccionados nacionales pone a los felinos con un pie en semifinales. Guadalajara necesita un milagro en el Akron, pero ante este Tigres, el orden parece ser la regla y no la excepción.
Por su parte, Cruz Azul confirmó que su reconstrucción va en serio, el 2-3 ante Atlas fue un partido de ida y vuelta que premia la contundencia de la Máquina. Los rojinegros vendieron cara la derrota, pero ahora deberán buscar una hazaña en Puebla, la sede alterna de los celestes, donde el equipo se siente cada vez más cómodo.
El Golpe del Tuzo
Quizás el resultado más sorpresivo por las formas fue el 0-1 de Pachuca sobre Toluca en el Nemesio Diez, los Diablos Rojos, que suelen ser letales en el infierno, se toparon con un muro hidalguense y un gol solitario de Enner Valencia que castigó su falta de puntería. Toluca ahora está obligado a ganar en la Bella Airosa, una aduana que históricamente se le complica.
El Gigante de Papel, Pumas y su eterno complejo ante el América
Lo sucedido en el Estadio Azteca durante la ida de los cuartos de final, fue en realidad, la exposición más cruda de la pequeñez mental que ha invadido al Club Universidad. Ver a unos Pumas que, llegando como líderes y en su mejor versión bajo el mando de Efraín Juárez, fueron incapaces de liquidar a la versión más parca, herida y parchada del América en años, es simplemente vergonzoso.
Pumas tuvo al América en la lona, con un 3-1 a favor al minuto 52, con un Jordan Carrillo encendido y un mediocampo dominado por Carrasquilla, los universitarios tenían el escenario ideal para humillar a su archirrival en su propia casa. Sin embargo, en lugar de dar la estocada final, decidieron replegarse en el complejo de inferioridad que parece ya ser parte de su ADN institucional.
Es inadmisible que un equipo que aspira al título permita que un América desdibujado, que juega más por inercia que por fútbol, le remonte dos goles en menos de diez minutos. La excusa fácil será señalar los penales marcados por Luis Enrique Santander, pero la crítica de fondo debe ser hacia la cobardía táctica. Pumas tuvo miedo de ganar, tuvo miedo de ser grande.
La jerarquía no se compra en la cantera
Si el "mejor Pumas" de la década no puede ganarle a un América que está ofreciendo su versión más mediocre, ¿cuándo lo hará? La realidad es que el conjunto de la UNAM se ha acostumbrado a ser un animador de Liguilla que se achica cuando ve el escudo azulcrema enfrente. Efraín Juárez puede declarar que "solo hubo un equipo en la cancha", pero la pizarra dice otra cosa, hubo un equipo que supo sufrir y otro que no supo ganar.