El alemán Sebastian Vettel volvió a levantar la voz sobre el rumbo de la Fórmula 1, sumándose a las críticas contra el reglamento técnico que entrará en vigor en 2026. El cuatro veces campeón del mundo expresó su preocupación por el impacto que estas normas podrían tener en la esencia del deporte, especialmente en la competitividad real en pista.
Desde Suecia, Vettel fue claro: aunque los monoplazas podrían ser divertidos de manejar, no necesariamente lo serán para competir. El ex piloto de Red Bull Racing y Scuderia Ferrari considera que las regulaciones actuales podrían dificultar las batallas reales entre pilotos y desvirtuar el espectáculo.
Uno de los puntos más polémicos es la posibilidad de que los adelantamientos se vuelvan más sencillos debido a factores tecnológicos, como la gestión de energía. Para Vettel, esto resta mérito a las maniobras en pista y pone en riesgo la esencia competitiva: encontrar al piloto más rápido en el coche más rápido.
Las críticas no vienen solo de él. Figuras históricas como Nigel Mansell y el asesor de Red Bull, Helmut Marko, también han cuestionado el enfoque del nuevo reglamento. Marko incluso señaló que los adelantamientos condicionados por la batería no representan duelos reales en pista.
A pesar de estar retirado, Vettel sigue siendo una voz influyente dentro del paddock. Sus declaraciones llegan en un momento donde varios pilotos activos, incluido Sergio Pérez, han manifestado su inconformidad con unas reglas que consideran poco claras y potencialmente perjudiciales para el espectáculo.
Curiosamente, Vettel hizo estos comentarios durante un evento en Suecia donde fue reconocido por su labor ambiental, compartiendo distinción con figuras como David Attenborough, Jane Goodall y Alberto II de Mónaco.
Aun así, su mensaje fue directo: si la emoción y la autenticidad se pierden en la pista, la Fórmula 1 podría alejarse de lo que la hizo grande.