Atlas y Tigres protagonizaron un partido cerrado, tenso y con más polémica que goles. Un 0-0 que, lejos de ser aburrido, estuvo cargado de momentos clave, decisiones del VAR y un final caliente que dejó a los rojinegros con uno menos.
Desde el arranque, Atlas intentó imponer condiciones con la pelota, moviendo el juego con orden y buscando abrir espacios. Tigres, por su parte, apostó por el golpe directo, con Ángel Correa y Diego Lainez generando las más claras en la primera mitad.
El momento que parecía cambiar todo llegó al 37’. Diego González ejecutó un tiro libre perfecto para adelantar a Atlas… pero la alegría duró poco. El VAR intervino y anuló el gol por fuera de lugar, devolviendo el marcador al 0-0 y enfriando el grito en el Estadio Jalisco.
Tigres respondió antes del descanso con una clarísima de Lainez dentro del área, pero la definición no fue precisa. Así, ambos equipos se fueron al entretiempo dejando la sensación de que el partido estaba para cualquiera.
El complemento arrancó trabado, con mucha disputa en medio campo y escasas oportunidades claras. Tigres tuvo un par de avisos: primero Gignac de cabeza tras balón parado y luego Brunetta con un disparo lejano, pero sin dirección ni contundencia.
Atlas, por su parte, fue perdiendo claridad ofensiva con el paso de los minutos, cayendo incluso en fuera de juego en una de sus pocas aproximaciones.
Cuando el partido agonizaba, llegó la jugada que terminó de marcar la noche.
Al 90+9’, Gustavo Ferrareis cometió una falta sobre Jesús Garza. El árbitro dejó seguir, pero tras la revisión en el VAR, cambió su decisión: tarjeta roja al 90+12’.
Atlas se quedó con uno menos en los últimos instantes, en un cierre lleno de tensión, pero Tigres no logró capitalizar la ventaja numérica.