Los Chicago Bears están cada vez más cerca de tomar una decisión clave sobre su futuro: la construcción de un nuevo estadio. Tras años de análisis, la franquicia podría definir la sede después del próximo Draft de la NFL.
El proyecto contempla dos opciones principales: Arlington Heights, donde el equipo ya posee terrenos, y una alternativa en Hammond, Indiana. La decisión será evaluada por el comité de estadios de la liga, que se reunirá de forma virtual a finales de abril para revisar los avances presentados por la organización.
Este comité incluye figuras importantes como George McCaskey, así como otros propietarios y ejecutivos influyentes dentro de la NFL. Su función es analizar y recomendar proyectos al comisionado Roger Goodell.
El presidente del equipo, Kevin Warren, se mostró optimista y aseguró que la decisión final podría tomarse entre finales de primavera e inicios de verano. La meta es ambiciosa: contar con un estadio cubierto listo para la temporada 2030.
El proceso comenzó en 2021, cuando los Bears adquirieron terrenos en Arlington Heights, pero desde entonces han evaluado distintas opciones para concretar el proyecto. Cualquier cambio de sede deberá ser aprobado por la NFL antes de hacerse oficial.
Con el Draft a la vuelta de la esquina, la franquicia se prepara para dar uno de los pasos más importantes en su historia reciente, buscando dejar atrás el Soldier Field y construir una nueva casa acorde a las exigencias modernas de la liga.