La silbante venía de días cargados de atención mediática —por su designación mundialista y recientes polémicas—, pero esta vez acaparó reflectores por una interacción peculiar con André-Pierre Gignac.
El momento entre Gignac y Katia Itzel
Corría el minuto 52 cuando se presentó una jugada cerca del arco de Ezequiel Unsain. Tras un rebote defensivo, Katia Itzel marcó inicialmente saque de banda para Necaxa, lo que generó reclamos de los jugadores de Tigres.
La árbitra consultó de inmediato con su abanderado y, tras una breve revisión, corrigió su decisión para señalar tiro de esquina a favor del conjunto regiomontano.
Fue entonces cuando Gignac, satisfecho con la rectificación, se acercó a la silbante y le pidió un “chócalas”, en un gesto poco común que rompió con la tensión habitual entre jugadores y cuerpo arbitral.
La broma en el cierre del partido
La escena no terminó ahí. Al final del encuentro, se anunciaron nueve minutos de compensación debido a las múltiples interrupciones.
Aprovechando la confianza generada minutos antes, el delantero francés volvió a acercarse a Katia Itzel y, entre risas, le pidió que añadiera dos minutos más al tiempo agregado. La árbitra, sin perder la seriedad, no accedió a la petición.
El episodio dejó una postal distinta dentro de un partido intenso: un momento de respeto y distensión en medio de la presión competitiva.