Lo que pudo ser un arranque triunfal de la Feria de San Marcos terminó derrumbándose ante la falta de fuerza del bonito y bien presentado encierro de José Barba, que tuvo nobleza.
Este contratiempo los trascendieron los tres jóvenes del cartel, Diego Sánchez, Héctor Gutiérrez e Isaac Fonseca, con momentos aislados, aprovechando la calidad -porque la hubo- en cuatro astados.
El toro que pareció no tener ese defecto fue el primero, de Sánchez, pero se despitorró justo antes de iniciar la faena de muleta.
Diego, con cuatro muletazos dejó ver su temple y la bravura del animal, pero tuvo que abreviar. Su segundo duró muy poquito, el hidrocálido estuvo firme y torero, pero malogró con la espada una labor que pudo ser premiada.
Su paisano, Gutiérrez, estuvo extraordinario con el capote y mejor con la muleta, en una faena quirúrgica, cuidadosa, aprovechando la clase del segundo de la tarde, al cual pinchó y por eso se olvidó de una oreja que, en su segundo, no pudo conseguir porque el toro fue malo.
Entrega y determinación la del michoacano Fonseca. Su primer enemigo fue muy débil y su segundo se lastimó. Regaló uno de Núñez del Olmo, áspero, al que finiquitó de un metisaca tras una faena meritoria.
Hizo su examen como subalterno profesional Kevin García, dando argumentos para ser aprobado.