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Mbappé se rinde al Real Madrid: 'Es un regalo de Dios'

MARCA | 14 Abril 2026 | 11:53
En una entrevista concedida a GQ España, >Kylian Mbappé ha hablado de varios temas sobre su presente, su evolución y las exigencias del fútbol de élite. A lo largo de la conversación, el delantero francés no solo ha repasado su situación deportiva, sino que también ha profundizado en aspectos menos visibles como la gestión mental, el liderazgo o el impacto del calendario actual en los jugadores.
 
Sobre lo que significa ser jugador del Real Madrid, Mbappé es contundente: "Para mí es como un regalo de Dios. Tener la oportunidad de vivir de mi pasión, jugar los mejores partidos, estar en el mejor club del mundo. Estoy muy agradecido siempre de estar en el campo, de levantarme cada mañana a hacer lo que me hace feliz". Además, no duda en elogiar al Bernabéu y a España en particular: "Me encanta estar en el campo, y sentir que estoy pisando el mejor suelo del mundo, en un país que, futbolísticamente hablando, es uno de los mejores del mundo".
 
Otro de los ejes principales de su reflexión gira en torno a la presión, un elemento que, lejos de percibir como negativo, ha integrado en su identidad competitiva: "La presión me permite mantener el grado de excelencia necesario".
 
Esa mentalidad conecta directamente con su idea de evolución constante, ya que Mbappé insiste en que el éxito sostenido depende de la capacidad de transformación. "Siempre hay que adaptarse y reinventarse. La mentalidad correcta implica ser capaz de escuchar y adaptarse", resume en una frase que recalca su autoexigencia.
 
Prefiero trazar una clara línea divisoria entre mi vida profesional y privada
 
La importancia psicológica y la vida privada
Además, amplía el concepto de cuidado del cuerpo al plano psicológico, subrayando que el descanso no es únicamente físico: "La recuperación también es mental". Con ello, pone de relieve la importancia creciente de la estabilidad emocional en el deporte profesional, especialmente en contextos de alta exposición mediática y exigencia constante.
 
En ese equilibrio entre exigencia y bienestar, Mbappé establece una frontera clara entre su vida profesional y su esfera privada. Para él, separar ambos ámbitos es fundamental: "El club es trabajo, y el hogar es un lugar tranquilo". Esta distinción le permite mantener un espacio de desconexión imprescindible para rendir al máximo nivel: "Prefiero trazar una clara línea divisoria entre mi vida profesional y privada".
 
Estamos viviendo en una época de consumo excesivo
 
La conversación también aborda su evolución como líder. Con mayor responsabilidad dentro del vestuario, su perspectiva ha cambiado: "Ser capitán me proporciona una nueva visión más amplia". Este nuevo rol le obliga a pensar más allá de su rendimiento individual y a considerar el funcionamiento global del equipo, tanto dentro como fuera del campo.
 
El delantero también se detiene en analizar el contexto actual del deporte. Critica abiertamente el ritmo al que están sometidos los jugadores: "Estamos en una época de consumo excesivo", en referencia al calendario y a la demanda constante de contenido y espectáculo. Esta sobreexposición, según explica, tiene consecuencias directas en el rendimiento: "No podremos ser buenos siempre y dar el espectáculo que se espera", una advertencia sobre los límites físicos y mentales de los futbolistas.
 
No podremos ser buenos siempre y dar el espectáculo que se espera
 
Por último, Mbappé aborda su futuro con naturalidad, sin dramatismos pero con claridad. Reconoce que su carrera seguirá evolucionando y que los cambios son inevitables: "Tarde o temprano me tocará marcharme". Al mismo tiempo, reivindicó su autonomía a la hora de tomar decisiones: "No me preocupan los cambios, quiero seguir mi propio camino".
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