El fútbol mexicano suele ser un ecosistema de jerarquías preestablecidas, donde el tamaño de la cartera suele dictar el ritmo de las expectativas, sin embargo, lo visto en este encuentro fue una bofetada de realidad táctica.
El Atlético de San Luis, bajo la batuta de Raúl Chabrand, no solo le ganó el partido al Monterrey, dictó una cátedra de cómo la preparación puede merendarse a la inversión cuando el hambre supera a la complacencia.
Es refrescante ver a un técnico mexicano levantar la mano con argumentos sólidos. aprovechar un parón FIFA no es tarea sencilla; usualmente se usa para descansar, pero Chabrand lo utilizó como un laboratorio. San Luis movió el balón en el gigante de acero con muy buena una circulación demostrando que el orden no está peleado con el espectáculo.
João Pedro se ha convertido en una pesadilla para cualquier esquema defensivo, no es solo que sea peligroso, es que entienden el juego asociativo que el nuevo técnico ha implantado
El San Luis debe alejarse del espejismo de la victoria fácil, lo que Chabrand parece haber logrado es plantar una semilla de identidad, el reto ahora es la consistencia.
Por ahora, el San Luis se retira con la frente en alto y el balón bajo el brazo, mientras que Monterrey se queda rumiando su vergüenza en un vestidor que huele a crisis.
El riesgo del espejismo potosino
Aunque el triunfo de Raúl Chabrand fue una bofetada táctica, elevarlo a "identidad consolidada" es prematuro, la sostenibilidad del proyecto enfrenta interrogantes.
Queda por ver si fue brillantez potosina o una crisis de actitud en Monterrey. Si João Pedro se apaga o el esquema se vuelve predecible, el proceso volverá a ser solo un chispazo, y la trampa del "matagigantes": El reto no es vencer al poderoso una tarde, sino evitar la irregularidad que suele condenar al equipo a ver la liguilla por televisión.
Chabrand ha plantado una semilla, pero en este fútbol, el suelo es árido para quienes se conforman con una sola gloria efímera.
Club América: El sexto puesto como disfraz de una realidad alarmante
El Club América atraviesa una crisis de identidad que el sexto puesto no logra disfrazar, el equipo ha dejado de jugar, es hoy un grupo de piezas inconexas sin discurso futbolístico.
La negligencia directiva es evidente ante la ausencia de un "9" de peso tras la baja prolongada de Henry Martín. Entre la intermitencia de Zendejas, un Veiga que no pesa, los errores de Vinicius, el ataque es inofensivo; solo "Rayito" intenta, pero sin éxito, el naufragio sigue con un Kevin Álvarez y una alarmante falta de asociación colectiva.
Sin la soberbia deportiva que lo define, el América se asoma al abismo. Ante Nashville, Cruz Azul y Toluca, el margen de error es nulo. Si Jardine no recupera la jerarquía de inmediato, este gigante de barro confirmará su condena a la intrascendencia.