Esta semana, las redes sociales explotaron con un clip que parecía sacado de las épocas doradas de los comerciales de Nike. En las imágenes, veíamos a Lionel Messi, Cristiano Ronaldo, Kylian Mbappé y Vinicius Jr. compartiendo una habitación mientras armaban, pieza por pieza, el trofeo de la Copa del Mundo de LEGO. Sin embargo, el misticismo del encuentro se ha desmoronado tras filtrarse el making-of.
A pesar de la química que se percibe en el anuncio, se ha confirmado que los cuatro futbolistas jamás estuvieron en el mismo cuarto. El video del detrás de cámaras revela que la marca danesa optó por una producción fragmentada: cada estrella grabó sus escenas de forma individual en diferentes tiempos y locaciones.
Para lograr que la secuencia tuviera un orden lógico y que pareciera que interactuaban entre sí, la producción utilizó dobles de cuerpo y técnicas de montaje digital de alta precisión. Así, lo que vimos como una tarde de amigos entre leyendas, fue en realidad un rompecabezas tecnológico.
Desde el lanzamiento, muchos usuarios especularon que el comercial era producto de la IA generativa debido a la perfección de las tomas. No obstante, tanto la marca como los jugadores utilizaron el hashtag #HonestlyItsNotAI para desmentir los rumores. La técnica utilizada fue la composición digital tradicional, similar a lo que hizo Louis Vuitton con la famosa foto de Messi y Cristiano jugando ajedrez en 2022.
Este suceso resalta cómo la publicidad moderna prefiere la logística de grabaciones separadas para acomodar las agendas de atletas de este calibre, cuyo tiempo vale millones. Aunque no compartieron el mismo aire, el impacto mediático cumplió su objetivo, recordándonos que en el marketing deportivo, la percepción suele ser más poderosa que la realidad.