En un partido de ida y vuelta, cargado de tensión y con sabor a final, Irak pegó en los momentos clave para imponerse y poner a La Verde a remar otra vez contra corriente en la pelea por el boleto al Mundial 2026.
El arranque fue un golpe directo al mentón. Apenas al minuto 9, Irak aprovechó un tiro de esquina para abrir el marcador, exhibiendo las dudas defensivas de Bolivia desde muy temprano. La Verde intentó reaccionar a base de empuje y balón parado, y poco a poco fue encontrando espacios.
La recompensa llegó al 38’, cuando Moisés Paniagua apareció con un remate contundente para empatar el partido y devolverle la esperanza a los sudamericanos. El cierre del primer tiempo fue intenso, incluso con reclamos de penal para Bolivia, pero el marcador no se movió más antes del descanso.
Para el complemento, la historia volvió a repetirse. Cuando Bolivia intentaba asentarse, Irak lanzó el golpe definitivo al 54’. Aymen Hussein entró solo al área y definió con precisión para devolverle la ventaja a su equipo. Un error defensivo que terminó pesando demasiado.
A partir de ahí, Bolivia se volcó al frente con más corazón que ideas. Los cambios buscaron refrescar al equipo, pero el orden iraquí y su capacidad para cerrar espacios frustraron cada intento de empate.
El reloj se convirtió en el peor enemigo de La Verde, que luchó, insistió, pero nunca encontró claridad en el último toque.
Irak, en cambio, jugó con inteligencia y contundencia, aprovechando cada oportunidad para golpear y resistir en los momentos clave.