La Selección de Bélgica se perfila como el próximo rival de la Selección Mexicana en un partido amistoso de preparación rumbo a la Copa del Mundo 2026, en medio de un proceso de renovación que marca una nueva etapa para el conjunto europeo.
El equipo belga atraviesa una transición generacional en la que combina experiencia y juventud. Jugadores consolidados como Kevin De Bruyne, líder del mediocampo, Axel Witsel, referente por su equilibrio, y Thomas Meunier, habitual en la defensa, continúan siendo piezas clave dentro del plantel.
Al mismo tiempo, nuevas figuras comienzan a tomar protagonismo. Jóvenes talentos como Nathan De Cat, Mika Godts y Lucas Stassin representan el futuro de una selección que busca recuperar su protagonismo en el escenario internacional.
La comparación con la destacada generación que brilló en el Copa Mundial de la FIFA Rusia 2018 es inevitable. Aquel equipo, que logró el tercer lugar, contaba con figuras en su mejor momento como Thibaut Courtois, Vincent Kompany, Marouane Fellaini, Yannick Carrasco y Eden Hazard, quienes marcaron una época por su calidad y liderazgo.
Hoy, el panorama es distinto. Bélgica mantiene talento, pero ya no cuenta con la misma profundidad ni con tantas figuras en su punto más alto. La reconstrucción del equipo es evidente, y el desafío principal será consolidar a la nueva generación para competir al más alto nivel.
Para México, este encuentro representa una prueba exigente ante un rival europeo que, pese a su proceso de cambio, conserva calidad individual y una estructura competitiva capaz de poner a prueba el nivel del conjunto tricolor.