El Coloso de Santa Úrsula se vistió de gala, remodelado y reluciente para la próxima inauguración mundialista, pero lo que ocurrió sobre el césped fue el mismo guion desgastado de décadas. Una Selección Mexicana que sabe poner el pecho a las balas, pero que no sabe qué hacer con el arma cuando la tiene en las manos.
El 0-0 ante Portugal no fue un éxito defensivo, fue un ejercicio de supervivencia frente a un rival que, a medio gas y sin su máxima estrella, evidenció que la distancia entre el proceso y la realidad es un abismo.
No nos engañemos con el cumplimiento defensivo de Israel Reyes o Jesús Gallardo; México mantuvo el cero no por un bloque granítico infranqueable, sino por la displicencia absoluta de Portugal frente al arco.
El arquero de México no solo salvó los muebles, sino que, si quedaba alguna duda, ayer se selló el debate: Talavera debe ser el portero titular indiscutible en el Mundial.
El equipo luso paseaba la pelota a su antojo en el segundo tiempo, convirtiendo el centro del campo mexicano en una zona de tránsito libre. México no defendió con la pelota, defendió con el rosario en la mano.
Hubo como siempre, esa oportunidad clara que el "Tri" falla en los momentos clave; esta vez en los pies de Armando "la Hormiga" González, el juvenil de las Chivas, que apenas está en proceso de formación, perdonó un gol cantado que en una Copa del Mundo no admite disculpas.
Ese tipo de fallas no se perdonan; la falta de jerarquía en el área rival sigue siendo el talón de Aquiles de un equipo que no sabe herir.
El patriotismo se demuestra, no se hereda
Un detalle que no pasó desapercibido fue la actitud durante el protocolo, donde Álvaro Fidalgo cantó el himno nacional con el alma. Demostró que está listo para aportar no solo fútbol, sino compromiso y carácter, perfilándose como un elemento vital para darle claridad a un mediocampo hoy inexistente. Desde esta disidencia deportiva, sostengo que el compromiso se valida en la entrega y no en el pasaporte; Fidalgo hoy parece entender mejor la responsabilidad de la camiseta que muchos "inamovibles".
El pronóstico: relleno competitivo
Hoy por hoy, México es un equipo de relleno, puede dar un susto, pero carece de argumentos para sentarse en la mesa de los grandes. El abucheo al final no fue por el marcador, sino contra la mediocridad disfrazada de "orden", con precios históricos para un fútbol de tercera categoría en un estadio de primer mundo.
El dato: En los últimos 10 enfrentamientos contra potencias del top 15 de la FIFA, México apenas ha logrado marcar 3 goles. La anemia ofensiva no es una racha, es una identidad.