El partido entre la Selección Mexicana y Portugal no solo marcará el regreso del Estadio Azteca —ahora Estadio Banorte—, sino que también funcionará como una prueba clave a nivel operativo rumbo a grandes eventos internacionales.
Para este encuentro, autoridades de la FIFA, la NFL y la Concacaf estarán presentes supervisando cada detalle del protocolo aplicado en el inmueble.
El objetivo es replicar lo más cercano posible las condiciones que se vivirán en la Copa Mundial de la FIFA 2026, donde este estadio será sede del partido inaugural. Por ello, un grupo de especialistas en operaciones y competiciones analizará el funcionamiento del recinto en tiempo real.
Además del Mundial, el estadio también se prepara para recibir un partido de temporada regular de la NFL, con los San Francisco 49ers como locales, lo que aumenta la exigencia en la organización y logística del inmueble.
A esta supervisión se suma la posibilidad de que el Club América dispute partidos de la Concacaf Champions Cup en el estadio, motivo por el cual representantes del organismo regional también estarán evaluando las condiciones.
Así, la reinauguración del Estadio Banorte no solo representa un evento deportivo, sino un ensayo general de alto nivel para confirmar que está listo para albergar competiciones de talla mundial.