Italia encara este jueves (20.45 CET) la semifinal de la repesca para el Mundial 2026 con el recuerdo del fracaso reciente por no haber acudido a los Mundiales de Rusia 2018 y Qatar 2022, pero también con el rencor ante Irlanda del Norte, su inminente rival, por lo sucedido en la fase de clasificación a la cita de 1958.
Italia tiene cuentas pendientes con Irlanda del Norte. Mantiene cierto espíritu de venganza ante una selección que solo le ha ganado una vez en los ocho encuentros oficiales que han disputado. El problema es que esa única vez dejó fuera a la 'Azzurra' del Mundial de Suecia 1958, el primero que no disputó por problemas futbolísticos.
Al Mundial de Uruguay 1930 no fue debido a la complejidad del viaje transoceánico y a su reticencia a disputar un torneo en sudamérica cuando existió la posibilidad de jugarlo precisamente en Italia.
La fase de clasificación para el Mundial de 1958, a partido doble, encuadró a Italia en un grupo con Portugal e Irlanda del Norte y un solo billete para Suecia. Italia, doble campeona del mundo en aquel momento (1934 y 1938), era la gran favorita.
Italia, dirigida por Alfredo Foni, llega envuelta entre la polémica por la nacionalización de varios jugadores extranjeros al no tener nivel suficiente en el ataque. Algo curiosamente parecido a lo que sucede hoy en día, con Mateo Retegui como nacionalizado.
Su primer encuentro de esa fase fue ante Irlanda del Norte. Ganó el envite por la mínima, con un 1-0 que presagió su clasificación. Sin embargo, en la segunda jornada ante Portugal sufrió una dura derrota (3-0) en Lisboa que complicó su camino hacia Suecia.
Italia tenía que jugar la vuelta contra Irlanda del Norte en Belfast el 4 de diciembre de 1957.
El problema fue que el colegiado del partido, el húngaro Istvan Zsolt, se quedó retenido en Londres por la niebla y no pudo llegar a Belfast. Los norirlandeses propusieron disputar el duelo con un árbitro local, pero Italia no aceptó.
Se jugó el partido, pero de manera amistosa, aunque de amistoso solo tuvo el nombre, pues hubo varias tanganas, agresiones y jugadas agresivas. La negativa transalpina a jugar con un árbitro local sentó mal a los norirlandeses, que se sintieron acusados de mala fe.
El resultado, empate a 2, curiosamente hubiera clasificado a Italia.
Entre medias, el 22 de diciembre, Italia y Portugal jugaron su duelo de vuelta. En San Siro, el 3-0 que endosó la 'Azzurra' le permitió llegar con muchas opciones, pues el empate le valía para pasar.
El 15 de enero de 1958 se disputó finalmente el duelo oficial entre Irlanda del Norte e Italia. Zsolt arbitró el partido. La niebla, esta vez, solo impidió la llegada al partido del meta norirlandés Harry Gregg.
Italia se encontró, de nuevo, ambiente hostil en Belfast. El tema del árbitro en la ida caló hondo. Barro, lluvia y agresividad. McIlroy y Cush colocaron el 2-0. Da Costa recortó para el 2-1. Y la 'Azzurra', afectada por algunas bajas importantes y por jugar en inferioridad desde el minuto 68, no pudo con su rival, en la única derrota de su historia contra este país, que compitió por vez primera en un Mundial.
Ahora, 68 años después, Italia vive un déjà vu. Aunque en su horizonte, los problemas por poder perderse si tercer mundial consecutivo, el quinto de su historia, dejan la venganza ante los norirlandeses en un segundo plano.