Checo Pérez ya sabe que hay parte del Gran Circo de la Fórmula 1 que no le quiere compitiendo. Desde que fuera un problema para Verstappen, cuando el mexicano peleaba de tú a tú con el holandés, Sergio ha recibido muchos ataques y desconsideraciones. Ahora, tras su incidente con Bottas, ya le está sucediendo lo mismo. Algunos le estaban esperando y tratan de romper la armonía que sí existe en el equipo Cadillac, algo que no pasaba cuando Checo era piloto de Red Bull y luchaba en desigualdad de condiciones con Max Verstappen.
Esta vez la experiencia del piloto mexicano es clave. Sergio se disculpó con Bottas inmediatamente tras cometer un error y chocar con él en el Gran Premio de China. La cosa no pasó a mayores y su compañero de equipo no dijo absolutamente nada, aceptando las excusas de Checo, que se equivocó con su maniobra.
Sin embargo, rápidamente han salido a la palestra algunos que ya quieren desestabilizar la paz que vive Cadillac, algo que, en principio, no han conseguido. La escudería tiene muy claro que el trato a sus dos pilotos debe ser similar y que tienen entre manos un proyecto común para mejorar un coche que en estos momentos es el último de la parrilla. Por eso avivar una supuesta guerra entre sus dos pilotos sería un gravísimo error.
Le pasan factura
Lo cierto es que desde fuera han elucubrado con un enfrentamiento que a día de hoy no existe. Más bien se trata de cobrar facturas a Sergio Pérez, un piloto que para algunos fue incómodo por intentar destronar a Verstappen en su momento. Después lo pagó caro con su salida de Red Bull y ahora algunos consideran que el pago no fue suficiente. La diferencia esta vez es que Checo está completamente centrado en este nuevo proyecto con Cadillac... y con Bottas, su compañero de equipo. Ninguno ha alimentado este falso duelo que podría perjudicar a su equipo.
Checo, por tanto, evita cualquier guerra sucia con su compañero de escudería y también con Cadillac. Una cosa es que los dos peleen con buenas artes por ser el mejor en la pista y otra que pretendan involucrarle en acciones feas para sacar de la carrera a su compañero y rival de equipo. Sergio, tras su terrible experiencia final en Red Bull, sueña con una batalla limpia entre ambos y no quiere ninguna guerra sucia que pueda perjudicar a todos.