El arranque de temporada 2026 no ha sido el esperado para Max Verstappen, quien tras quedarse a las puertas del pentacampeonato en 2025, ha tenido un inicio complicado con Red Bull Racing.
El abandono en el Gran Premio de China y el discreto sexto lugar en Australia encendieron la frustración del neerlandés, quien no dudó en criticar el nuevo reglamento de la Fórmula 1. Sus declaraciones no han pasado desapercibidas dentro del paddock, donde otros equipos también enfrentan dificultades, pero con una postura más mesurada.
Tras el mal resultado en Shanghái, la escudería austriaca sostuvo una reunión de emergencia con figuras clave como Laurent Mekies, Pierre Wache, Gianpiero Lambiase y el representante del piloto, Raymond Vermeulen, para analizar la situación y buscar soluciones inmediatas.
Las quejas constantes de Verstappen también generaron reacciones en otros equipos. El director de Mercedes-AMG Petronas, Toto Wolff, reconoció el mal momento del piloto, aunque también defendió el espectáculo actual de la categoría.
“Para alguien como Max, que siempre ataca al máximo, es difícil de asimilar que tiene que levantar el pie del acelerador y dejar que el coche ruede por inercia”, explicó Wolff, señalando que parte del problema también podría estar en el rendimiento del monoplaza.
Por su parte, Jonathan Wheatley, ahora vinculado a Audi F1 Team, restó dramatismo a la situación, sugiriendo que el enojo del neerlandés responde más a la falta de resultados que a las reglas en sí.
En la misma línea, Guenther Steiner, exjefe de Haas, consideró que la frustración de Verstappen está relacionada con el rendimiento del nuevo motor y la adaptación tecnológica que requiere el equipo.
El complicado inicio de temporada ha puesto presión sobre Red Bull y su piloto estrella, que ahora deberá encontrar respuestas rápidamente si quiere volver a la pelea por el campeonato.