El duelo entre la Selección Mexicana y la Selección de Portugal del próximo 28 de marzo ha generado conversación más allá de lo deportivo, luego de que surgiera la propuesta de convertirlo en una especie de Finalissima no oficial.
El partido, que servirá como preparación rumbo a la Copa Mundial de la FIFA 2026, también marcará la reinauguración del Estadio Azteca.
La idea nació en redes sociales tras la cancelación de la Finalissima 2026, que originalmente enfrentaría a Argentina (campeón de Copa América) y España (campeón de la Eurocopa), debido a tensiones geopolíticas en Medio Oriente.
Ante este escenario, usuarios propusieron que México y Portugal disputen un trofeo simbólico, ya que ambos llegan como campeones de sus respectivas Nations League.
México conquistó la Concacaf Nations League tras vencer a Panamá en la final, logrando un título que se le había escapado en ediciones anteriores.
Por su parte, Portugal se coronó en la UEFA Nations League, liderado por Cristiano Ronaldo, al derrotar a España en penales.
Este contexto ha alimentado la narrativa de que el partido podría tener un valor simbólico más allá de lo amistoso.
Pese al entusiasmo generado en redes, el encuentro no tendrá carácter oficial como Finalissima, ya que para la FIFA se mantiene como un partido amistoso sin título en disputa.
Aun así, el choque entre México y Portugal promete ser uno de los más atractivos del calendario previo al Mundial 2026.