El Estadio Olímpico Benito Juárez fue escenario de un partido lleno de drama, intensidad y un final que dejó a todos al borde del asiento. FC Juárez y Monterrey empataron 2-2 en un duelo que parecía inclinarse claramente hacia los regiomontanos, pero que terminó con los Bravos rescatando un punto en el último suspiro.
El encuentro comenzó de la peor forma para los locales. Apenas al minuto 1, Uros Djurdjevic aprovechó un pase filtrado de Luca Orellano y definió dentro del área para poner el 0-1 que silenció el estadio. Monterrey manejó mejor el partido durante gran parte del primer tiempo y antes del descanso amplió la ventaja: Jesús “Tecatito” Corona apareció en tiempo agregado para marcar el 0-2 y dejar a los Rayados con una cómoda ventaja rumbo al descanso.
Pero en el fútbol nada está escrito.
En el arranque del segundo tiempo, Juárez salió con otra cara. Al minuto 49, Jairo Torres encendió la esperanza con un gran remate de cabeza al ángulo tras un centro de José Luis Rodríguez para acercar a los Bravos 1-2.
El equipo fronterizo se volcó al ataque. Llegaron los disparos, los centros, las atajadas y hasta un gol que parecía el empate, pero el VAR lo anuló, manteniendo la tensión en el estadio. Aun así, Juárez no dejó de insistir.
Los últimos minutos fueron un auténtico asedio. Monterrey resistía como podía mientras los Bravos lanzaban todo al frente. Ya en el tiempo agregado, al 89’, llegó la jugada que cambió el partido: Ricardo Chávez cometió penal sobre Ettson Ayón.
Con el reloj marcando los instantes finales, Óscar Estupiñán tomó la responsabilidad. El delantero cobró con seguridad y puso el 2-2 al 90+1, desatando la locura en la tribuna.
Aún hubo tiempo para más emociones: remates, atajadas y centros peligrosos en un cierre frenético, pero el marcador ya no se movió.
Después de un partido lleno de golpes anímicos, Juárez rescató un empate con sabor a victoria, mientras que Monterrey dejó escapar dos puntos que parecían asegurados.