En un duelo de "vida o muerte", la Selección de México fue superada con un contundente 9-1 por la Selección de Italia, resultado que sella la eliminación del conjunto tricolor en la fase de grupos del Clásico Mundial de Béisbol 2026.
La historia se repitió por tercera vez. Italia volvió a ser la piedra en el zapato para México, ampliando su dominio histórico a tres victorias sin respuesta en ediciones del Clásico Mundial (2013, 2017 y 2026). Sin embargo, el marcador de esta noche en Houston representa la diferencia más amplia y amarga entre ambas escuadras, dejando a la novena mexicana con un récord de 2-2 que resultó insuficiente para avanzar.
Tras el encuentro, el mánager Benjamín Gil compareció ante los medios en medio de un clima de alta tensión. A pesar de la contundencia del marcador y de no haber cumplido el objetivo de superar la primera ronda, el dirigente fue tajante en su postura.
"No lo considero un fracaso; para la gente que no conoce, Italia es un muy buen equipo", declaró Gil. El mánager destacó la calidad de los lanzadores rivales, Nola y Skenes, asegurando que el rival se preparó específicamente para maniatar a los bateadores mexicanos. "No cayeron los hits. La calidad de los turnos no fue tan buena. Es difícil reprochar", añadió.
Mientras Gil intentaba matizar el resultado en la sala de prensa, las redes sociales se convertían en un hervidero de críticas. Gran parte de la afición señaló directamente al mánager como el principal responsable del manejo del equipo y de no haber encontrado soluciones ante el pitcheo italiano.
Con este resultado, el Grupo B cerró con Italia como líder invicto (4-0) y Estados Unidos en segundo lugar (3-1), ambos con boleto a los cuartos de final. México, que llegó con altas expectativas tras el papel histórico de ediciones pasadas, termina en un amargo tercer puesto, por encima de Gran Bretaña y Brasil, pero lejos de la lucha por el campeonato.
La eliminación obligará a una profunda revisión en la estructura de la Selección Nacional. Aunque Benjamín Gil destacó que hay "jugadores interesantes para seguir soñando", el golpe de realidad en Houston deja claro que el béisbol mexicano necesita algo más que promesas para superar a sus némesis internacionales.