Después del golpe de escena que significó el choque de Piastri en las vueltas de instalación, que dejó al australiano fuera de su carrera de casa, el GP de Australia arrancó con intensidad. En la salida, George Russell perdió momentáneamente el liderato ante Charles Leclerc, mientras Lewis Hamilton subía del séptimo al tercer puesto.
Los primeros compases fueron de batalla rueda a rueda entre Russell, Leclerc y Hamilton. Más atrás, Hadjar sorprendía con un cuarto lugar antes de sufrir un fallo de unidad que provocó el primer Virtual Safety Car (VSC). Antonelli avanzaba al cuarto y Verstappen recuperaba posiciones tras arrancar 20°.
Durante la carrera se sucedieron las estrategias de neumáticos: Russell y Antonelli pasaron a duros, Leclerc retrasó su detención, mientras Colapinto y Pérez, en duros desde el inicio, quedaron relegados una vuelta detrás de los líderes. Valtteri Bottas y Pérez también generaron breves neutralizaciones con piezas detenidas en pista.
Hacia la segunda mitad, Russell retomó el control y empezó a abrir diferencia. Leclerc cedió terreno tras su parada, Hamilton lo siguió de cerca, mientras Antonelli mantenía la presión a menos de siete segundos. En la parte baja, Colapinto y Pérez peleaban por el 14° y 16° lugar respectivamente, con neumáticos ya muy desgastados.
En las vueltas finales, Russell se encaminó a la victoria, seguido por Antonelli a menos de tres segundos. Leclerc completó el podio, solo seis décimas delante de Hamilton. Norris fue quinto, Verstappen sexto, mientras que Bearman, Lindblad, Bortoleto y Gasly cerraron el Top 10.
Mercedes y Russell demostraron su dominio en Albert Park, mientras la nueva era de la F1 sigue marcada por estrategias, VSC y la gestión de neumáticos.