La víspera del Gil Vicente, 24ª jornada de la Liga, este lunes en Barcelos, no fue una simple entrevista previa de partido lo de José Mourinho.
El luso se colocó en el centro del debate tras la polémica entre Gianluca Prestianni y Vinicius. Defendió el equilibrio. Reclamó la presunción de inocencia. "No quiero vestir ni la camiseta blanca del Real Madrid ni la roja del Benfica", recordó. No quiso amparar al suyo por sistema ni cargar contra el rival por inercia.
Pero dejó el aviso. Alto y claro. "Si se prueba que mi jugador no respetó estos principios, que son los míos y los del Benfica, su carrera conmigo se acaba". Hay cariño al futbolista. No hay red incondicional. "Si es efectivamente culpable, no volveré a mirarlo de la misma manera y conmigo terminó", insistió.
También apuntó al juicio acelerado. Al ruido. Y soltó una frase con filo: "No soy un letrado, pero tampoco un ignorante. ¿La presunción de inocencia es un derecho humano o no?". Para el técnico, algunos olvidaron lo básico en medio del vendaval.
Sidny y Vinicius entraron en la escena por el intercambio de camisetas tras el duelo en Madrid. Mourinho lo normalizó: "No es criticable. Es normal en partidos grandes y con jugadores de nivel estratosférico". Eso sí, dejó el matiz. "Era evitable, en función de lo que pasó durante la semana". El contexto pesa.
Hubo más. También explicó por qué siguió el partido del Bernabéu desde el autocar. "El hecho de no hablar en rueda de prensa es algo que hago siempre. Si fuera la primera vez... pero quedarme en el autocar es una cosa normal porque tenía cuatro pantallas y vi el partido de forma distinta. Además, quién sabe si en un futuro no puede ser como en otras modalidades donde el entrenador está en una posición distinta".
La segunda parte de la comparecencia giró hacia su futuro. Y ahí el tono subió. Le molestaron las especulaciones sobre un posible regreso al Real Madrid. Fue directo.
"Cuando dijeron que el partido contra el Real Madrid era una oportunidad para que yo volviera, dejaron escapar algo importante. En esta sala dije que era posible decir no a Florentino Pérez. ¿Creen que diría eso si quisiera salir del Benfica para ir al Real Madrid? ¿Creen que soy estúpido?".
No se quedó ahí. "Fui muy objetivo. Dije que no quería ir al Real Madrid y que quería quedarme. Tengo muchos defectos, pero no soy estúpido".
Y puso una condición. "Quiero quedarme para jugar un campeonato, no dos. Ahora estamos jugando el real y el virtual, y yo sólo quiero jugar uno". Una frase que apunta a ese entorno paralelo que, a su juicio, distorsiona la competición.
"Quiero respetar mi contrato con el Benfica. Y si el club quiere renovarlo por más años, firmo sin discutir una sola coma. Pero sólo quiero jugar un campeonato, no dos".
Hubo tiempo para mirar atrás. Para recordar el camino. Del tropiezo duro en casa ante el Qarabag a plantarle cara al Real Madrid en tres partidos. Y una última pulla, sin anestesia: "Las críticas dicen más de los críticos que del criticado".
Sobre Arbeloa
Sobre Arbeloa, también se mojó: "Yo amo a Álvaro (Arbeloa) y lo voy a continuar haciendo, pero creo que quien tomó la posición correcta fui yo y no él. Hay que tener una posición equilibrada. Si ser equilibrado es no defender el mío, no ataqué al otro".