Sufrió, resistió y pegó en el momento justo. El Manchester City se llevó una victoria de oro por la mínima ante el Leeds United en Elland Road, en un duelo donde los locales merecieron más, pero la contundencia fue celeste. Con el triunfo, el equipo de Pep Guardiola le respira en la nuca al Arsenal FC de Mikel Arteta en la pelea por la cima de la Premier League.
El arranque fue vibrante. Leeds salió sin complejos y tuvo la más clara al 4’, cuando Calvert-Lewin avisó con un remate que pasó rozando el poste. Los locales presionaron alto y durante varios minutos arrinconaron a los Citizens, que tardaron en acomodarse en el campo.
El partido incluso tuvo una pausa especial al 12’, cuando el árbitro detuvo el juego para permitir que los futbolistas musulmanes rompieran el ayuno por el Ramadán, en un gesto de respeto que no pasó desapercibido.
Con el paso de los minutos, el City comenzó a inclinar la balanza con posesiones largas y circulación paciente. Sin embargo, se topó con un inspirado Karl Darlow, que sostuvo el cero con atajadas clave. Cuando parecía que el descanso llegaría sin goles, apareció la pegada visitante.
En el agregado del primer tiempo (45’+2’), Semenyo se encontró un balón en el área chica y no perdonó. Llegó sin marca y la mandó al fondo para el 0-1 que silenció el estadio y le dio tranquilidad a Guardiola.
Para el complemento, Leeds volvió a lanzarse al frente. Calvert-Lewin tuvo el empate, pero la defensa y las intervenciones oportunas evitaron la caída del arco defendido por Donnarumma. El City respondió con contragolpes y estuvo cerca de ampliar la ventaja, aunque el arquero local mantuvo con vida a los suyos.
Los minutos finales fueron de auténtico asedio. Leeds acumuló centros, cambios ofensivos y presión constante, mientras el City quemaba segundos y defendía con todo. Incluso Donnarumma fue amonestado por demorar el juego en la recta final.
Tras seis minutos de compensación y un cierre dramático, el silbatazo final confirmó el triunfo celeste. Leeds dejó el alma y mereció al menos el empate, pero el City fue letal cuando tuvo que serlo.
Tres puntos que valen oro y una Premier que arde. Porque si algo quedó claro en Elland Road, es que la pelea por el título está más viva que nunca.