El Klassiker volvió a estar a la altura de su historia. En un partido vibrante, de ida y vuelta y con cierre de infarto, el Borussia Dortmund cayó 2-3 ante el Bayern Munich en un duelo que tuvo de todo: goles, polémica y dramatismo hasta el último suspiro.
El cuadro aurinegro pegó primero. Al 26’, Nico Schlotterbeck se levantó dentro del área tras una falta lateral y metió un cabezazo implacable para el 1-0, desatando la locura en el Signal Iduna Park. El Dortmund presionó alto, incomodó la salida bávara y se fue al descanso con ventaja merecida.
Pero el campeón reaccionó con jerarquía. Al 54’, Harry Kane apareció en el área para empatar el encuentro tras un balón aéreo. El inglés volvió a ser protagonista al 70’, ahora desde el manchón penal, luego de una falta del propio Schlotterbeck, para firmar la voltereta y silenciar momentáneamente a la afición local.
Cuando parecía que el golpe anímico sería definitivo, el Dortmund respondió con carácter. Al 83’, Daniel Svensson empujó un centro preciso de Marcel Sabitzer para el 2-2 y devolvió la esperanza a los de casa, que se lanzaron con todo al frente.
Sin embargo, el Bayern mostró por qué es el gigante alemán. Al 87’, Joshua Kimmich apareció dentro del área y definió con sangre fría para el 2-3 definitivo, un tanto que terminó por inclinar la balanza en un cierre cardiaco.
En los minutos finales, el Dortmund bombardeó el área rival con centros y disparos de media distancia. Schlotterbeck y Samuele Inácio rozaron el empate, pero la zaga muniquesa resistió el vendaval.
Triunfo de oro para el Bayern en territorio enemigo. El Dortmund dejó el alma, pero la pegada y la experiencia visitante volvieron a marcar diferencia en un clásico que confirmó por qué es uno de los más intensos del futbol europeo.