El entrenador argentino Marcelo Gallardo pondrá fin a su segundo ciclo al frente de River Plate, una etapa que, pese a no alcanzar el brillo de su primera gestión, mantiene un legado ampliamente reconocido por analistas y aficionados. El propio técnico anunció que el duelo ante Banfield en el Estadio Monumental será su último partido desde su regreso al banquillo, decisión marcada por una racha adversa que incluyó doce derrotas en los últimos veinte encuentros.
El periodista deportivo Horacio Pagani consideró que, aunque la salida de un ídolo siempre genera dolor, la determinación representa también un alivio al tratarse de una decisión compleja que el entrenador tomó incluso por encima de su propio deseo de revertir la situación deportiva.
Durante su primera etapa (2014-2022), Gallardo protagonizó una de las eras más exitosas en la historia del club, con la conquista de dos Copas Libertadores —incluida la histórica final ante su eterno rival—, además de títulos continentales y campeonatos locales. Ese ciclo significó la reconstrucción institucional y deportiva del equipo tras el descenso a la segunda categoría, lo que derivó en su consagración como figura emblemática y en el homenaje permanente de los hinchas con una estatua cercana al estadio.
El relator Atilio Costa Febre destacó la magnitud de su impacto, señalando que Gallardo puede ser considerado el mejor entrenador en la historia del club. Sin embargo, tanto él como Pagani coinciden en que la segunda etapa no logró sostener el mismo nivel competitivo, en parte por una prolongada irregularidad que se arrastraba desde el cierre del primer ciclo y por un paso discreto del técnico por el fútbol saudí.
El regreso del entrenador estuvo acompañado por refuerzos de peso, como los campeones del mundo Gonzalo Montiel, Marcos Acuña y Germán Pezzella, incorporaciones que generaron altas expectativas pero también críticas debido a su elevado costo y al rendimiento colectivo del equipo.
Respecto al legado del ‘Muñeco’, las opiniones divergen. Pagani considera que la etapa que justificó su estatua quedó distante en el tiempo, comparando la situación con el tercer ciclo de Carlos Bianchi en Boca Juniors, donde los resultados no reflejaron sus éxitos previos. En cambio, Costa Febre sostiene que el reconocimiento es incuestionable, especialmente por la final continental de 2018 ante Boca, un partido que, a su juicio, redefinió la rivalidad y marcó un hito histórico en el fútbol de clubes.
Así, Gallardo se despide nuevamente de River Plate con un balance marcado por la exigencia del presente, pero con una huella histórica que lo mantiene como una de las figuras más influyentes del club y del fútbol argentino.
