El legendario golfista Tiger Woods volvió a generar incertidumbre —algo habitual en su carrera— con una breve respuesta y una sonrisa durante el torneo en Riviera, cuando fue cuestionado sobre la posibilidad de disputar el Masters Tournament.
“No”, respondió de forma escueta al ser preguntado si su participación estaba descartada, dejando claro que aún no toma una decisión definitiva.
A dos meses del torneo y tras más de un año sin competir, Woods reconoce que todavía no sabe si estará listo, aunque en las próximas semanas deberá tomar decisiones importantes. La atención se centra en Augusta, donde su tradicional camiseta roja de domingo se ha vuelto tan icónica como la chaqueta verde del Augusta National Golf Club.
Además del Masters, otro tema clave es la capitanía del equipo estadounidense en la Ryder Cup de 2027 en Irlanda. Woods es la principal opción para el cargo, y la PGA of America espera conocer su postura antes del Masters, aunque el plazo no se considera un ultimátum.
La capitanía implica un compromiso de tiempo considerable, y Woods actualmente está muy involucrado en su papel dentro del PGA Tour, donde lidera iniciativas para reestructurar el calendario y el modelo competitivo del circuito.
“Pensaba que en mi mejor etapa entrenaba mucho, pero no se compara con lo que hemos trabajado en las reuniones”, comentó.
Aunque Woods se mostró activo y de buen ánimo durante el Genesis Invitational, torneo del que es anfitrión, persisten dudas sobre su capacidad para competir cuatro rondas completas en Augusta.
El desgarro del tendón de Aquiles sufrido el año pasado ya no representa el principal obstáculo; ahora la preocupación es la recuperación de su séptima cirugía de espalda, realizada en septiembre para reemplazar un disco lumbar. A esto se suma el factor edad, tras cumplir 50 años, lo que prolonga los tiempos de rehabilitación.
Woods aseguró que ya realiza swings completos, aunque todavía no con regularidad.
Más allá de volver a competir, Woods parece motivado por el impacto que puede tener fuera del campo, especialmente en la transformación del PGA Tour. Por ello, aún no define si podrá asumir simultáneamente la Ryder Cup y sus responsabilidades en la reestructuración del circuito.
En las próximas semanas se esperan avances sobre el nuevo calendario del tour, proyecto que podría incluir cambios en el inicio de la temporada y la reubicación de eventos clave para mejorar audiencias y condiciones de juego.
“Han pasado muchas cosas en los últimos años”, dijo Woods, una frase que describe tanto la evolución del circuito como su propia trayectoria reciente.