El domingo 22 de febrero quedó marcado por un clima de tensión que trascendió lo deportivo y alcanzó al futbol mexicano. Tras los hechos de violencia registrados en distintos puntos del país, la Liga MX y la Liga MX Femenil optaron por reprogramar varios encuentros; sin embargo, el partido entre CF Pachuca Femenil y FC Juárez Femenil sí se disputó en el Estadio Hidalgo, dejando a la escuadra fronteriza en una situación de alta incertidumbre.
Pese al contexto de riesgo, el compromiso correspondiente a la jornada 10 se llevó a cabo con normalidad en la cancha, pero con un ambiente de preocupación dentro del conjunto visitante, que terminó permaneciendo en Pachuca ante la falta de garantías para su regreso.
Horas antes del encuentro, el cuerpo técnico de Juárez manifestó su inquietud por la seguridad del traslado y el posible retorno. El entrenador Óscar Fernández señaló que la incertidumbre y la presión emocional marcaron la previa del partido, describiendo el ambiente como especialmente complejo para jugadoras y staff.
El equipo viajó el mismo día del encuentro y, poco antes del inicio, recibió la notificación de que no existían condiciones claras para garantizar su regreso inmediato, por lo que el plantel tuvo que permanecer en Hidalgo a la espera de nuevas indicaciones.
Ya en conferencia posterior al partido, el estratega explicó que la recomendación fue resguardarse en el hotel durante la noche y esperar información al día siguiente sobre la posibilidad de trasladarse, situación que obligó al grupo a modificar su planificación.
En lo deportivo, Pachuca se impuso 3-0, aunque el técnico de Juárez subrayó que lo ocurrido fuera de la cancha fue el tema central, insistiendo en que su postura no buscaba justificar la derrota, sino visibilizar la preocupación por la integridad del equipo.
Hasta el momento, la Liga MX Femenil no ha emitido una postura pública que explique por qué este encuentro se mantuvo en el calendario mientras otros compromisos sí fueron reprogramados ante el contexto de seguridad.