Verstappen criticó duramente los nuevos monoplazas 2026 por ser "menos divertidos" y sentirse como "Fórmula E con esteroides", mientras Norris le respondió sin filtro: si no le gusta, "puede retirarse". El neerlandés prioriza la pilotaje puro; el británico defiende que pagan demasiado bien como para quejarse y que él sí disfruta los retos.
Verstappen abre fuego contra los nuevos F1 2026 Después de rodar los primeros kilómetros con los monoplazas renovados —más ligeros (unos 30 kg menos), más cortos y estrechos, con aerodinámica activa y el adiós definitivo al DRS en favor de un sistema de potencia extra eléctrico—, Max Verstappen no se guardó nada.
En declaraciones a la prensa post-test, el tetracampeón fue claro y contundente:
"Estos autos no son muy divertidos, para ser honesto. No es muy propio de la Fórmula 1. Se siente un poco más como Fórmula E con esteroides. Como piloto puro, disfruto conducir al máximo y en este momento no se puede manejar así".
Para Verstappen, el fuerte énfasis en la gestión de energía y la menor posibilidad de ir a fondo constante le quita esencia al deporte que ama. Aunque reconoció que las reglas son iguales para todos, dejó entrever que el disfrute es clave para él en esta etapa de su carrera.
Norris contraataca: "Si no te gusta, retírate" La respuesta de Lando Norris, actual campeón del mundo con McLaren, no se hizo esperar y llegó con tono directo y algo irónico.
Al ser consultado por las quejas de su rival, el británico dijo:
"Fue muy divertido. Lo disfruté mucho. Así que, sí, si quiere retirarse, puede retirarse. Nos pagan una cantidad irrisoria por conducir. No hay queja. Puedo pilotar coches, viajar por el mundo y divertirme. Cualquiera puede irse y buscar otra cosa que hacer".
Norris intentó bajar un poco la tensión al final, agregando que cada piloto tiene derecho a su opinión y que nadie debería quejarse por obligación: "A él no le gustó, y a mí sí". Pero el mensaje quedó claro: en la F1 de élite se cobra muchísimo y los cambios son parte del juego; adaptarse o marcharse.
Con el arranque de la temporada a la vuelta de la esquina (Australia, 8 de marzo), este intercambio ya calienta motores y promete una lucha intensa no solo en pista, sino también fuera de ella. Verstappen busca recuperar el trono; Norris quiere defenderlo. Y los coches nuevos serán el campo de batalla principal. ¿Quién tendrá razón cuando caiga la bandera a cuadros?