Las nuevas regulaciones de la Fórmula 1 comienzan a generar debate entre los pilotos, y Sergio “Checo” Pérez no se quedó al margen. Luego de participar en los test de pretemporada en Bahréin con Cadillac, el mexicano manifestó su preocupación por los cambios técnicos que entrarán en vigor en 2026.
Uno de los aspectos que más inquieta al tapatío es la gestión de la energía, ya que el nuevo reglamento contempla una división equitativa entre el motor de combustión interna y la potencia eléctrica. Para Pérez, entender el funcionamiento de estos sistemas será un reto importante y podría influir más que nunca en el rendimiento dentro de la pista.
El piloto también coincidió con la opinión de Max Verstappen al señalar que la categoría podría asemejarse cada vez más a la Fórmula E. Aunque evitó sacar conclusiones definitivas, advirtió que los adelantamientos podrían complicarse debido a la forma en que se administra la energía durante las carreras.
Además, anticipó que el arranque de la temporada podría ser caótico mientras equipos y pilotos se adaptan a las nuevas unidades de potencia. Las diferencias en cajas de cambios, recuperación de energía y estrategias de uso podrían provocar un periodo de ajuste en el paddock.
Por su parte, Verstappen fue aún más contundente al describir los monoplazas como una especie de “Fórmula E con esteroides”. El neerlandés considera que el exceso de gestión resta diversión al manejo y limita la posibilidad de llevar el auto al máximo, algo que —desde su perspectiva— forma parte esencial del ADN de la F1.
Aun así, el campeón del mundo reconoció que las reglas aplican para todos por igual, aunque dejó entrever que su permanencia en la categoría podría depender de seguir encontrando motivación y disfrute al volante. Mientras tanto, el nuevo reglamento promete transformar la manera de competir en la máxima categoría del automovilismo.
