La italiana Federica Brignone se consagró campeona olímpica en el supergigante femenino, logrando su primer título olímpico y la cuarta medalla de su carrera. Es además la primera italiana en ganar esta prueba desde 2002.
La plata fue para la francesa Romane Miradoli, quien consiguió su primera medalla olímpica y la primera medalla de Francia en esquí alpino femenino desde 2002. También es la primera presea francesa en el supergigante femenino desde 1992.
El bronce quedó en manos de la austríaca Cornelia Hütter, que sube al podio olímpico por primera vez en sus cuartos Juegos Olímpicos.
En cuanto a la participación latinoamericana, Sarah Schleper terminó en la posición 26, con un tiempo de 1:31.37, y se convirtió en la primera atleta del esquí alpino en competir en siete ediciones de los Juegos Olímpicos de Invierno.
Por su parte, la argentina Nicole Begué finalizó en la posición 22 con un tiempo de 1:28.68, firmando además el mejor resultado de un esquiador sudamericano en el supergigante olímpico (hombres o mujeres). El registro anterior pertenecía a Macarena Simari Birkner, que había sido 26ª en Sochi 2014.
Su compatriota Francesca Baruzzi y la chilena Matilde Schwencke no pudieron completar la competencia.