El Super Bowl LX quedó grabado en los libros de historia tras una noche llena de récords dentro y fuera del emparrillado. En el Levi’s Stadium, los Seattle Seahawks se proclamaron campeones al derrotar 29-13 a los New England Patriots, en un duelo donde la estrategia defensiva y el dominio terrestre marcaron la diferencia.
Uno de los nombres de la noche fue Kenneth Walker III, quien se llevó el premio al Jugador Más Valioso luego de registrar 135 yardas en 27 acarreos. Con esta actuación, terminó con una sequía de 28 años sin que un corredor obtuviera el MVP del Super Bowl, logro que no se veía desde Terrell Davis en 1998.
El pateador Jason Myers también dejó su huella al imponer un nuevo récord con cinco goles de campo en un solo Super Bowl, convirtiéndose en una pieza clave para asegurar el triunfo de Seattle.
Del otro lado, el quarterback de los Patriots, Drake Maye, vivió una jornada complicada. La defensiva de los Seahawks lo capturó en seis ocasiones y lo limitó a un EPA por dropback de -0.34, el sexto peor registro en un Super Bowl desde el año 2000.
Apuestas en cifras históricas
El impacto del Super Bowl también se reflejó en la industria de las apuestas deportivas en Estados Unidos. De acuerdo con la American Gaming Association, se estimaron 1,760 millones de dólares en apuestas legales, lo que representa un crecimiento del 20% respecto a los 1,390 millones registrados en 2025.
Bad Bunny rompe la audiencia
El espectáculo de medio tiempo elevó aún más la magnitud del evento. Bad Bunny encabezó el show más visto en la historia del Super Bowl con 142.3 millones de espectadores.
El artista puertorriqueño también marcó un precedente al convertirse en el primer solista latino masculino en liderar el espectáculo con una presentación completamente en español, consolidando un momento cultural de alcance global.
Un récord negativo para Patriots
No todas las marcas fueron motivo de celebración. Con la derrota, los New England Patriots se convirtieron en el equipo con más Super Bowls perdidos en la historia de la NFL, acumulando seis descalabros (1986, 1997, 2008, 2012, 2018 y 2026), superando a los Denver Broncos.
Así, el Super Bowl LX no solo coronó a un campeón, sino que redefinió el impacto deportivo, económico y cultural del evento más importante del futbol americano.
