La sueca Linn Svahn se consagró campeona olímpica de esquí de fondo en el esprint clásico femenino, logrando así su primera medalla olímpica.
La plata fue para su compatriota Jonna Sundling, que suma su cuarta medalla olímpica, mientras que el bronce quedó en manos de la también sueca Maja Dahlqvist, que también alcanza su cuarta presea en Juegos Olímpicos.
El resultado marca el primer podio olímpico completo de Suecia (invierno o verano) desde 1948. Además, es la primera vez en la historia que tres mujeres suecas comparten un podio olímpico en una misma prueba.