Todo al papaya. El recuerdo del McLaren plateado ya empieza a sentirse lejano, casi como una postal del pasado. Aquel McLaren-Honda de 2015, conducido por Fernando Alonso, fue el último en lucir ese icónico color. Desde 2017, la escudería cambió el rumbo para siempre y el éxito reciente —con el doble campeonato de constructores y el título de pilotos en 2025— ha colocado al naranja papaya en lo más alto de la Fórmula 1. Es su seña de identidad, su sello, y se mantiene en el MCL40 con el que McLaren buscará defender la corona mundial junto a Lando Norris, campeón del mundo, y Oscar Piastri. Son candidatos, sin duda.
El MCL40 comenzó a tomar forma en Barcelona bajo el habitual camuflaje invernal y, desde sus primeras vueltas, dejó claro que había nacido bien. Piastri reportó algunos inconvenientes con el sistema de combustible, pero el coche cerró la jornada con buenas sensaciones en manos de Norris. Equipado con un motor Mercedes imponente y un diseño que apunta alto, el monoplaza conserva los colores de guerra de 2025: base naranja, tonos negros y detalles azules de sus patrocinadores, como DP World y Allwyn.
McLaren eligió su box en el Circuito de Baréin para la puesta en escena oficial. Allí se apreciaron detalles técnicos clave, como la caída en el corte de los pontones, los wakeboards integrados al borde del suelo y un morro alto y estrecho que sobresale del plano principal. “Son coches más estrechos, ligeros y cortos”, explicó Andrea Stella, jefe del equipo.
En pista, McLaren afronta la defensa del título mundial. Para Lando Norris, que en 2025 se consagró tras derrotar a Max Verstappen, es una oportunidad enorme con el histórico número 1 en su pontón, aunque también un desafío. “Es un coche diferente a todo lo que he manejado. Se parece más a los de 2017 o 2018, tiene más potencia y exige adaptarse a los cambios de agarre”, señaló el británico.
Para Oscar Piastri, el reto pasa por revertir la dinámica del cierre de 2025, cuando se le escapó un título que parecía al alcance tras el verano. “Son coches distintos, muy dinámicos. Hay vueltas de máxima potencia y otras de recarga. Es un gran desafío al volante”, reconoció, dejando claro que no hubo lugar para polémicas internas ni reglas papaya.
Desde McLaren asumen que la temporada estará marcada por el desarrollo constante. “Comenzará como un juego de evolución hasta alcanzar un concepto verdaderamente diferencial”, apuntó Stella, quien considera que esa mejora llegará desde los fundamentos: eficiencia aerodinámica, interacción con los neumáticos y agarre mecánico a través de las suspensiones.
Pese a ello, en Woking tienen claro que su ADN no cambiará. “La forma en la que trabajamos y la cultura que hemos creado nos dieron resultados y eso es una ventaja, pero todo empieza desde cero. Somos 11 equipos competitivos y el nivel no deja de subir”, concluyó Zak Brown, CEO de McLaren.