Emilio Azcárraga Jean, propietario del Club América, se pronunció sobre los recientes movimientos en la plantilla azulcrema, particularmente las salidas de Álvaro Fidalgo rumbo al Real Betis y del francés Allan Saint-Maximin.
El empresario reconoció que la despedida del mediocampista naturalizado mexicano lo tomó por sorpresa, sobre todo por la gran cantidad de muestras de cariño que recibió por parte de la afición. Para Azcárraga, el español dejó huella en la institución y ya forma parte de la historia del club.
“Cinco años parecen pocos, pero hoy en el futbol es mucho tiempo. No soy nadie para decir si es leyenda o no, pero me sorprendió muchísimo la despedida y los mensajes de la afición. Está en las páginas históricas del América; el aficionado real será quien lo califique”, señaló.
Sobre Allan Saint-Maximin, quien dejó Coapa tras un breve paso por el equipo, Azcárraga evitó profundizar en su caso. Sin embargo, envió un mensaje claro para quienes aspiren a vestir la camiseta azulcrema: el talento no es suficiente si no se cuenta con la fortaleza mental para soportar la presión que implica jugar en uno de los clubes más mediáticos del país.
“El manejo deportivo es un trabajo difícil e ingrato. La gente recuerda más los fichajes que no funcionaron, pero han llegado muy buenos jugadores. Aquí debes tener una madurez mental brutal, porque la crítica es constante”, afirmó.
La salida de Saint-Maximin se dio en medio de un contexto complicado, luego de que el jugador denunciara actos de racismo contra sus hijos y de que el cuerpo técnico reconociera problemas de adaptación en México.
Con estas declaraciones, Azcárraga dejó en claro que el América seguirá apostando por futbolistas capaces de rendir tanto dentro como fuera de la cancha, mientras la afición continúa evaluando el legado de figuras como Fidalgo.
