A menos de dos meses de su reinauguración, el Estadio Banorte continúa transformándose con trabajos que avanzan a contrarreloj. El histórico Coloso de Santa Úrsula se prepara para una nueva etapa y tiene un objetivo mayúsculo: llegar en condiciones óptimas para albergar el partido inaugural de la Copa del Mundo el próximo 11 de junio.
Tras varios meses de remodelación, los cambios ya son evidentes dentro del inmueble. La instalación de nuevas butacas, pantallas de última generación y la colocación del césped reflejan el progreso de una obra que busca modernizar el estadio y colocarlo a la altura de los mejores escenarios deportivos del mundo.
Los avances no se limitan al interior. Recientemente comenzaron los trabajos en la parte exterior, donde se está montando una estructura metálica que funcionará como un anillo alrededor del recinto. Este “copete” no solo renovará la imagen del estadio, sino que también integrará pantallas para mejorar la experiencia de los aficionados.
A pesar del progreso, el proyecto todavía genera incertidumbre. Algunos aficionados consideran complicado que el inmueble esté completamente listo para marzo, cuando la Selección Mexicana tiene programado un partido frente a Portugal. El calendario es exigente y obliga a mantener un ritmo acelerado para evitar contratiempos.
Por ahora, todo indica que la remodelación sigue conforme a lo planeado. La reinauguración del Estadio Banorte promete marcar el inicio de una nueva era para uno de los recintos más emblemáticos del futbol mundial, que busca brillar nuevamente ante los ojos del planeta con una imagen renovada y tecnología de primer nivel.
