Si la primera semifinal del Open de Australia 2026 entre Carlos Alcaraz y Alexander Zverev fue memorable, el duelo entre Jannik Sinner y Novak Djokovic no se quedó atrás. El italiano y el serbio protagonizaron una batalla de más de cuatro horas que terminó con triunfo para Djokovic por 3-6, 6-3, 4-6, 6-4 y 6-4.
Fue un partido de giros constantes, puntos imposibles y un Djokovic que recuperó un nivel que no se le veía desde hace meses. Con esta victoria, Nole dejó fuera al campeón defensor y avanzó a su primera final de Grand Slam en año y medio, con la posibilidad de conquistar su título número 25. Del otro lado de la red lo espera Carlos Alcaraz, quien buscará convertirse en el jugador más joven en completar el Career Grand Slam.
Sinner pega primero
El encuentro arrancó cuesta arriba para Djokovic. En su primer turno de saque cedió el servicio y rápidamente se encontró 0-3 abajo. Aun así, su versión ya era superior a la mostrada ante Lorenzo Musetti en cuartos. Decidido a jugar profundo y agresivo, Nole comenzó a incomodar a Sinner, que incluso tuvo que salvar una bola de break.
La solidez del italiano desde el fondo terminó marcando la diferencia. Con variedad de golpes, precisión y un revés paralelo letal, Sinner cerró el primer set por 6-3.
Djokovic responde y se enciende
El segundo parcial confirmó que el serbio estaba para mucho más. Cada golpe iba al límite y, con 2-1 a favor, aprovechó una de sus oportunidades de quiebre para encender a la Rod Laver Arena. El momento clave llegó al confirmar el break tras salvar un 0-40, tomando ventaja de 4-1.
Aunque cada juego de servicio fue una prueba de resistencia, Djokovic sostuvo el nivel y se llevó el set por 6-3 para empatar el partido, mostrando su mejor versión en meses.
El físico inclina el tercero
La igualdad se intensificó en el tercer set, con intercambios largos y puntos espectaculares. Con 2-2, Djokovic tuvo una bola de break, pero Sinner respondió con un passing de revés que levantó al público.
El italiano comenzó a usar más las dejadas, llevando al límite el físico de Nole. El serbio resistió hasta el 4-5, pero una serie de errores no forzados le costaron el set, que Sinner cerró 6-4 celebrando con el puño apretado hacia su banquillo.
La épica de siempre
Lejos de rendirse, Djokovic salió decidido a escribir otro capítulo épico. Rompió de entrada en el cuarto set y elevó su nivel de saque, salvando dos bolas de break con 4-3 a favor. Sinner resistió y anuló dos bolas de set, pero a la tercera Djokovic no perdonó. El rugido del serbio retumbó en Melbourne: el partido se iba al quinto.
Experiencia y sangre fría
En el set definitivo, la experiencia de Djokovic fue clave. Salvó tres bolas de break en sus primeros juegos al servicio y lanzó un mensaje claro: ganar no sería sencillo. A diferencia de Sinner, Nole sí capitalizó su primera oportunidad de quiebre y volvió a resistir bajo presión, salvando tres bolas más en el juego siguiente.
Con temple y autoridad, Djokovic cerró el partido y firmó una de las victorias más importantes de su carrera reciente, silenciando a quienes lo daban por acabado antes de empezar. Este domingo se medirá con Carlos Alcaraz en una final que ya es un clásico moderno. En la Rod Laver Arena se escribirá historia: o Djokovic agrandará aún más su leyenda, o Alcaraz sumará un nuevo récord a su camino.
