El Real Madrid no hizo los deberes y se quedó sin el atajo directo rumbo a la final de Budapest del próximo 30 de mayo. El conjunto blanco cerró la fase de liga en novena posición, resultado que le impide meterse entre los ocho mejores y lo obliga, por segundo año consecutivo, a disputar el playoff previo a los octavos de final.
Los dirigidos por Álvaro Arbeloa no lograron asegurar su clasificación directa y ahora deberán afrontar un cruce extra, aunque con la ventaja de disputar el partido de vuelta en el Santiago Bernabéu, un factor que puede resultar decisivo.
El sorteo del playoff se celebrará el próximo viernes y el rival del Real Madrid saldrá entre Benfica o Bodo/Glimt, dos equipos que ya saben lo que es competir sin complejos en Europa. La eliminatoria marcará el verdadero punto de inflexión de la temporada continental para los blancos.
En caso de superar el playoff, el Madrid tampoco tendrá un camino sencillo. Su posible rival en los octavos de final será Sporting de Portugal o Manchester City, según determine el sorteo que la UEFA realizará el 27 de febrero, donde también quedarán definidos los cuartos y las semifinales.
La ronda de octavos se disputará en marzo, con los partidos de ida programados para los días 10 y 11, y la vuelta los 17 y 18. Por ahora, la realidad es clara: el Real Madrid no clasificó al Top 8, perdió el pase directo y está obligado a recorrer el camino largo si quiere seguir soñando con levantar la Champions en Budapest.
