La exclusión de Bill Belichick en su primer año de elegibilidad para el Salón de la Fama de la NFL tomó por sorpresa al mundo del futbol americano. Con seis títulos de Super Bowl como entrenador en jefe, muchos daban por hecho que el histórico excoach de los New England Patriots sería elegido como first-ballot Hall of Famer. Sin embargo, se quedó a diez votos de los 50 necesarios para su ingreso.
La decisión provocó reacciones inmediatas dentro de la liga. Patrick Mahomes calificó la situación como “insana”, mientras que J.J. Watt expresó su incredulidad en redes sociales, señalando que dejar fuera a Belichick en la primera votación pone en entredicho el criterio del Salón de la Fama.
Diversos reportes apuntan a que los escándalos del Spygate y el Deflategate habrían pesado en la deliberación de los votantes. Aunque ocurrieron durante la era más exitosa de los Patriots, estos episodios siguen generando debate sobre cuánto deben influir los factores extradeportivos en este tipo de reconocimientos.
De acuerdo con ESPN, el propio Belichick mostró su molestia en privado con frases como “¿Seis Super Bowls no son suficientes?”, reflejando su frustración ante la decisión.
Exjugadores como Julian Edelman y Devin McCourty también manifestaron su desacuerdo, defendiendo la figura de quien consideran uno de los entrenadores que redefinió la NFL moderna.
Belichick deberá esperar al menos un año más para recibir la llamada de Canton. Aun así, su legado está fuera de discusión: seis campeonatos, 333 victorias como entrenador en jefe —segundo en la historia solo detrás de Don Shula— y una influencia táctica que marcó a toda una generación en la NFL.
