La FIA busca poner fin a la polémica sobre la legalidad de las unidades de potencia 2026 de Mercedes y Red Bull Ford Powertrains, antes del arranque oficial de la temporada en Melbourne.
La controversia se encendió luego de que Honda y Audi concluyeran que ambos fabricantes habrían encontrado una posible laguna en el reglamento, que permitiría elevar la relación de compresión del motor de combustión de 16.1 a 18.1. El presunto beneficio sería significativo: cerca de 15 caballos extra y una ganancia estimada de tres a cuatro décimas por vuelta.
El foco del debate está en el método de verificación de la FIA, que mide los componentes de forma estática y a temperatura ambiente. Según las sospechas, Mercedes y Red Bull utilizarían materiales que se expanden con el calor a altas revoluciones, incrementando la compresión real del motor una vez en funcionamiento.
Ante estas inquietudes, los proveedores elevaron una carta formal a la FIA, que respondió organizando una reunión técnica con representantes de los equipos y especialistas, celebrada el 22 de enero. De ese encuentro no surgió una resolución definitiva.
Con los equipos ultimando detalles —algunos con retrasos y otros mejor posicionados frente al nuevo reglamento—, Nikolas Tombazis, director técnico de monoplazas de la FIA, aseguró que el tema quedará resuelto antes del Gran Premio de Australia, programado para el 8 de marzo.
“Se habla de una laguna legal, pero definir exactamente qué es una laguna es parte de la discusión”, explicó Tombazis. “No estamos hablando de alguien que incumpla claramente el reglamento. Ni siquiera sabemos qué soluciones exactas se están usando, así que creo que hay quienes se están adelantando y generando ruido”, declaró a RacingNews365.
El directivo reconoció que existen zonas grises en la normativa, pero dejó en claro el objetivo del organismo: “Queremos que todo quede completamente aclarado y cerrado antes de la primera carrera, para evitar discusiones durante la temporada”.
Desde el paddock, algunos anticipan una posible cascada de protestas carrera tras carrera si no se define el asunto. Tombazis lo admite, aunque confía en prevenirlo: “Con reglamentos nuevos siempre hay interpretaciones distintas. Nuestro objetivo es dar claridad antes; si algún equipo decide protestar, es su decisión”.
La cuenta regresiva ya comenzó y la FIA tiene poco margen: resolver el conflicto antes de que los motores hablen en pista.