Desde las primeras jornadas del Clausura 2026, el estado de la cancha del Estadio Cuauhtémoc comenzó a generar preocupación. Durante los partidos recientes entre Puebla y Cruz Azul, ya se observaban zonas dañadas del césped que afectaban el desarrollo del juego.
La situación se agravó en el duelo de la Liga MX Femenil entre Puebla y Toluca, cuando Faustine Valérie Robert sufrió una lesión al intentar dar un pase, quedando derribada por las malas condiciones del terreno de juego. El incidente encendió las alarmas sobre la seguridad de las jugadoras y futbolistas que utilizan el inmueble.
Uno de los principales factores detrás del deterioro del campo es la alta carga de partidos programados en un corto periodo. Tan solo en el Clausura 2026, el Cuauhtémoc albergaría más de 18 encuentros en aproximadamente tres meses, considerando los partidos de Puebla, Cruz Azul y Puebla Femenil, todos con localía en el estadio.
A esta lista se suman los compromisos de Concachampions, donde Cruz Azul defenderá su título. Aunque el primer partido está previsto para inicios de febrero, en caso de avanzar en el torneo, el número de encuentros podría superar los 20 partidos en menos de seis meses.
La combinación de competencias varoniles, femeniles y torneos internacionales ha puesto al límite el césped del inmueble poblano, generando dudas sobre su mantenimiento y la viabilidad de sostener este ritmo sin comprometer la integridad física de los futbolistas.