A pocos meses del arranque de la Copa del Mundo 2026, que se celebrará en México, Estados Unidos y Canadá, comienza a surgir un escenario inesperado: Alemania podría no participar en la justa mundialista como forma de protesta política.
La posibilidad tomó fuerza tras las recientes amenazas del presidente estadounidense Donald Trump sobre Groenlandia y el incremento de aranceles a países que no respalden su postura, lo que ha generado preocupación en distintos sectores de la política europea.
El diputado alemán Roderich Kiesewetter fue claro al señalar que, si Trump concreta una guerra comercial con la Unión Europea, sería difícil imaginar la presencia de selecciones europeas en el Mundial. Sus declaraciones encendieron el debate en el país germano.
Por su parte, Christiane Schenderlein, secretaria de Estado de Deportes, aclaró que cualquier decisión recaerá exclusivamente en la Federación Alemana de Futbol, aunque aseguró que el gobierno respetará y respaldará su determinación, al tratarse de una entidad autónoma.
“Las decisiones sobre participar o boicotear eventos deportivos corresponden únicamente a las federaciones deportivas”, puntualizó la funcionaria.
Alemania está ubicada en el Grupo E, junto a Curazao, Costa de Marfil y Ecuador, aunque su presencia en el Mundial 2026 ahora está sujeta a un contexto político que podría marcar un precedente histórico.